LA MENTALIDAD DE TEMOR



Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio (II Timoteo 1:7).





Todo el concepto de la Ley hace al hombre estar atemorizado e inseguro. La palabra inmundo ocurre 94 veces sólo en Levítico. Es obvio que cualquiera podía llegar a estar inmundo por accidente.

Específicamente se hace notar esto en Levítico 5:1-3. El primer versículo indica que alguien se hacía culpable por no denunciar el pecado de otro, si llegaba a enterarse. El segundo versículo señala que una persona resultaba culpable por tocar animal o reptil inmundo. Aunque no lo supiese, sería inmundo y habría delinquido. El tercer versículo señala que un individuo podía llegar a ser culpable por tocar cualquier inmundicia de hombre, y contaminaba aun cuando el individuo no la viese.

Estas cuantas referencias son como la cúspide del proverbial `iceberg'. Literalmente, hay docenas de formas en que uno llega a estar espiritualmente contaminado bajo la Ley.

El más devoto guardador de la Ley podía tener arruinado todo su fin de semana por darse accidentalmente un encontrón con la persona o cosa equivocada a las 5:00 de la tarde el viernes.

En Levítico 7:21 se nos informa que la persona que tocare alguna cosa inmunda y luego comiere de la carne del sacrificio de paz, sería cortada de entre su pueblo.

En Levítico 11:31 descubrimos que una persona puede llegar a ser inmunda por tocar un caracol muerto o cualquier otra criatura inmunda que se arrastre sobre la tierra.

En Levítico 12:4 encontramos que se le prohíbe a una mujer tocar una cosa santa o acudir al santuario por 40 días después de haber dado a luz a un hijo y por dos semanas sería inmunda después de haber dado a luz una hija, pero tendría que estarse purificando 66 días (Levítico 12:5-6).

En Números 4:15 se nos informa que cualquiera que tocase las cosas santas del santuario moriría.

En Números 16:26 leemos que la pena de muerte se extendió aun a los que tocasen cualquier cosa que perteneciese a Coré, Datán y Abiram y a sus seguidores, quienes se revelaron contra Moisés.

Sugiérole un pequeño senario que proveerá discernimiento en la frustración experimentada por aquellos que vivieron bajo la Ley.

Supongamos que en un intento de guardar la ley, usted procurará mantenerse puro por 24 horas. Empieza el día fumigando el cuarto donde se quedará para que se proteja de cualquier insecto inmundo. Cerrará con llave el cuarto para que de ninguna forma tenga contacto con alguien. Hasta la manija de la puerta, si fuese tocada por una mujer menstruosa, quedaría contaminada; así que, usted se queda sumamente atento en medio de su cuarto...con las cortinas recorridas. Ante usted está la Ley de Dios, en la que se esfuerza en meditar diligentemente, procurando abstenerse de cualquier pensamiento insano.

Al finalizar el día usted descubre que es culpable...no debido a algo que haya o no haya hecho, sino porque el sumo sacerdote hubiese pecado.

Levítico 4:3 enseña que el sacerdote ungido podía pecar trayendo culpa así sobre el pueblo. Como la nación, al padecer por el pecado de Acán, nuevamente pudo sufrir por el pecado de un rey como David o los pecados de un sacerdote.

Fácilmente puede darse uno cuenta cómo promovió y perpetuó el período de la Ley una mentalidad de temor. El más escrupuloso individuo podía inconscientemente cometer un acto inmundo de las más serias proporciones y aquellos que se encerraban en la mentalidad legalista se salían del camino para evitar la posibilidad de contaminarse con lo que tocasen.

La historia del buen samaritano nos provee de un interesante caso. El sacerdote y el levita no sólo no ayudaron al hombre que había caído en manos de ladrones, sino que deliberadamente lo eludieron. Jesús explícitamente señaló que ambos pasaron de largo (Lucas 10:31, 32). La palabra griega usada para describir sus acciones fue antiparalden. Parercomai significa venir o marcharse de algo, y la palabra anti delante de ella especifica pasar por el lado opuesto o eludir.

El samaritano no tuvo mentalidad legalista. Se le juzgó como irreligioso por sus contemporáneos judíos. Por consiguiente, él fue el prójimo del que cayó en manos de ladrones y quien nos dejó ejemplo. Jesús lo puso así: Vé, y haz tú lo mismo (Lucas 10:37).



UZA Y EL ARCA



II Samuel 6 narra la historia de Uza que murió porque tocó el arca de Dios.

Lo fundamental de la historia es como sigue. David reunió a 30,000 escogidos de Israel para ir por el arca de Dios. La trajeron de la casa de Abinadab en Baala (Quiriat-jearim) y la pusieron en una carreta nueva. Uza y Ahío conducían la carreta.

David y toda la casa de Israel tocaban ante Dios con todo género de instrumentos.

Cuando llegaron a la era de Nacón, Uza extendió su mano al arca de Dios y la sostuvo porque los bueyes tropezaban.



Y el furor de Jehová se encendió contra Uza, y lo hirió allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios (II Samuel 6:7).



La muerte de Uza icluía diversas violaciones a la Ley de Dios. Ante todo, el arca no debía transportarse en carreta, debía ser cargada. Debidamente santificados, los levitas eran los responsables de llevarla. Y, finalmente, desde luego que nadie debía tocarla.

David corrigió estos errores, pues leemos en I Crónicas 15:12-15, etc.:



Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado; pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza....



TEMOR MODERNO



Muchos hermanos contemporáneos han leído esta historia y han concluido que Dios nos estaba enseñando que siempre se le tiene que adorar conforme al orden debido. Consecuentemente, ellos han de rechazar toda alabanza que no está explícitamente mencionada en la Ley.

Tan ridículo como pueda sonarle a alguien carente de conocimientos bíblicos, hay quienes creen que es pecado adorar a Dios con instrumentos musicales, con himnario o aun con diapasón. Hay quienes rechazan las escuelas dominicales, instituciones de benevolencia, copas en la Santa Cena y colegios bíblicos.

Sus pensamientos prestan atención a los días de Uza y suponen que Dios trataba de enseñarnos que le adoremos siempre de acuerdo a la Ley.

Ciertamente es exactamente todo lo contrario. Dios estaba tratando de enseñarnos que era imposible adorarle mediante la ley.

La Ley no fue dada para hacernos legalistas, fue dada como ayo para conducirnos a Cristo para que pudiésemos ser justificados por un principio que trasciende todo el concepto de la Ley.



EL QUE ES DEBIL



Por muchos años albergué la equivocada idea de que las iglesias legalistas eran fuertes. Pensé que entre más normas y más demandas legalistas tuviesen, hacían que se incrementase su fuerza y las acercaban más a Dios. Al parecer, lo cierto es que era totalmente todo lo contrario.

El capítulo 14 de Romanos trata en forma completa este asunto. Nos enseña que se debe recibir a los débiles en forma pacífica y sin contender acerca de sus escrúpulos.



Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres (Romanos 14:2).



Nótese que la persona con el estilo de vida más restrictivo es el débil. El hombre que sólo come legumbres necesita crecer en su fe.

Lo mismo fue cierto concerniente a los días de fiesta. Uno consideraba un día superior a otro y otra persona estimaba que todos los días eran iguales. El judío legalista llevaba un muy restrictivo estilo de vida y algunos de ellos llevaron esos mismos problemas a la vida cristiana.



NO NOS HA DADO DIOS ESPIRITU DE COBARDIA (II TIMOTEO 1:7)



Las Escrituras son claras respecto a que si alguien tiene espíritu de cobardía no lo recibió de Dios.

Dios nos da espíritu de valentía, como lo personificó Jesús. El fue diferente a los escribas en que habló con autoridad. Ellos nunca estuvieron completamente seguros...siempre titubeantes...siempre inseguros. Jesús, en cambio, nunca titubeó...nunca estuvo inseguro...y siempre fue certero.

Cuando nos apropiamos el Espíritu de Jesús también nos tornamos confiados. Huye el impío sin que nadie lo persiga; mas el justo está confiado como un león (Proverbios 28:1).

Algunos han sugerido que Timoteo tuvo especial necesidad de esta clase de amonestación.

Cuando Timoteo iba rumbo a Corinto, Pablo vio necesario prepararle el terreno para su llegada, al escribir:



Y si llega Timoteo, mirad que esté con vosotros con tranquilidad, porque él hace la voluntad del Señor así como yo (I Corintios 16:10).



Pablo conoció a Timoteo durante un período de persecución. Timoteo estaba completamente enterado de estas persecuciones y padecimientos que le sobrevinieron a Pablo en Antioquía, Iconio y Listra (II Timoteo 3:11) y por esta misma razón pudo haber necesitado un recordatorio especial para que no se avergonzase del Señor, ni de Pablo, preso suyo.

Jesús fue valiente. Habló con autoridad, no como los escribas. Las Escrituras enseñan que aquellos que temen no se han perfeccionado en el amor porque el perfecto amor echa fuera el temor (I Juan 4:18). Es lamentable que la versión Reina-Valera, 1960 diga que Jesús fue escuchado por Dios a causa de su temor (Hebreos 5:7). Los mejores manuscritos no usan fobos sino eulabeia y tal vez la Nueva Versión Internacional ha captado mejor el sentido al traducirla como reverente sumisión. Jesús sí tuvo sumisión reverente pero no tenía razón alguna para tener temor o miedo.

El temor y la timidez quedan tan totalmente excluidos de la vida del cristiano que Apocalipsis 21:8 enlista a los cobardes junto con los fornicarios, los hechiceros, los idólatras y los mentirosos.

Pablo hizo cosas que el judío devoto no podía consentir o comprender. De veras que sí llegó a ser gentil entre los gentiles (I Corintios 9:21). Podía comer platillos gentiles y hacer otras cosas que el judío creía que eran directas violaciones a la voluntad de Dios. La razón consistió en que Pablo era nacido de arriba.

Una oruga no puede volar. Está condenada a arrastrarse y a comer hojas. La mariposa es un gusano transformado. Ha pasado por la metamorfosis que la capacita para vivir una vida extraordinaria.



LUGARES CELESTIALES



La expresión lugares celestiales aparece cinco veces en Efesios. La palabra lugares está en cursiva en la revisión 1909 de la Versión Reina-Valera, lo cual indica que no está en el texto original. Por lo tanto, algunos la traducen simplemente como celestiales. Es en lo celestial que el creyente reina con Cristo a la derecha de Dios, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero (Efesios 1:20-21).



* Se nos bendice con toda bendición espiritual en los lugares celestiales (Efesios 1:3).



* Cristo reina en los lugares celestiales (Efesios 1:20).



* Estamos sentados con Cristo en los lugares celestiales (Efesios 2:6).



* La iglesia revela la multiforme sabiduría de Dios en los lugares celestiales (Efesios 3:10).



* Luchamos, no contra sangre y carne, sino contra principados en las regiones celestes (Efesios 6:12).



Efesios 1:17-23 incluye una oración de Pablo por los hermanos de Efeso. El quería que:



1. Ellos tuviesen el espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él (Jesús).



2. Ellos supiesen de la esperanza de su llamado.



3. Ellos tuviesen sus ojos abiertos a la supereminente grandeza del poder de Dios para con nosotros los que creemos.



Entonces prosigue a explicar que este poder a nuestra disposición es idénticamente el mismo que operó en Jesús cuando Dios lo levantó de los muertos y lo sentó a su derecha en los lugares celestiales, el cual es mucho más superior que cualquier norma o autoridad o reino terrenal.

Es aquí donde Dios espera que operemos como creyentes.



VIDAS ANTES DE CRISTO EN UN MUNDO DESPUES DE CRISTO



Cuán triste es ver a creyentes dando ligeros golpecitos como ciegos, siempre vacilantes e inseguros en cuanto a cuál será el siguiente paso. Como los antiguos efesios, nuestros ojos necesitan ser iluminados. Debemos sentarnos con Cristo en los lugares celestiales y asumir la perspectiva que nos capacita para avanzar con ímpetu, y firmeza y con una determinación intrépida.

Hace un tiempo escuché del privilegio que se les ofreció a tres congregaciones para que administrasen un hospital recién construido. Ellas declinaron vacilantes y temerosas de que la iglesia no tenía por qué estar haciendo tales cosas.

Sé de congregaciones donde reina tan fuerte la mentalidad de temor que la persona encargada de cuidar la propiedad ni siquiera se atreve a comer algo en el interior del edificio, en los pasillos o escaleras por temor de que esté violando alguna ley de I Corintios 11.

Algunas iglesias fijan sus lugares especiales y prohíben que la gente común traspase los límites. Parece que no saben que Jesús ya ha puesto fin a lugares y cosas santas al hacernos santos a nosotros (I Pedro 2:5-10).

Luke Perinne cuenta la historia de un grupo de mujeres que decidió hacer un juego para ver quién podía verse más repulsiva y de peor genio. La mujer que ganó ni siquiera estuvo jugando.

Nuestro legalista acercamiento a Dios ha llenado nuestras congregaciones con adoradores ceñudos que temen relajarse por el miedo de que se use en su contra algo que ellos digan o hagan. Incluso, escuché de una congregación donde el consejo directivo determinó que después de iniciada la reunión ya no se saludasen.

Cuán distinto es el glorioso pacto que, mediante el Espíritu Santo, reemplaza la mentalidad de esclavo por la de un hijo, que nos transforma de humilde y temeroso esclavo a feliz hijo que puede arrojarse a los brazos de Dios, abrazándolo y clamando: ¡Abba Padre! (Romanos 8:15).

La Ley fue nuestro ayo para conducirnos a Cristo para que pudiésemos adquirir la nueva perspectiva de fe para acercarnos confiadamente y sin temor a la presencia de Dios (Hebreos 4:16).



PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR



1. ¿Cómo puede ser malo el temor de Jehová si éste es el principio de la sabiduría (Proverbios 1:7)?



2. ¿De qué forma echa fuera el temor el perfecto amor (I Juan 4:18)?



3. ¿Temió o no temió Jesús a Dios (Hebreos 5:8)?



4. ¿Es bueno o malo el temor de Jehová?



5. ¿Qué es lo que se quiere dar a entender en II Timoteo 1:7 -porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía?



6. ¿Por qué temían los judíos pronunciar el nombre de Dios (Exodo 20:7)?



7. ¿De dónde procede el atrevimiento del cristiano de llamar a Dios Abba o papito (Gálatas 4:6; Romanos 8:15)?



8. ¿Quiénes son los cobardes que serán condenados al infierno (Apocalipsis 21:8)?



9. ¿Por qué temían los judíos entrar al lugar santísimo?



10. ¿Por qué tiene el cristiano la libertad de entrar al Lugar Santísimo (Hebreos 10:19; 4:16)?



IX

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DOS REINOS



Una multitud de leyes en un país es como una multitud de médicos, señal de debilidad y mal. (Voltaire)



En cada época han tenido que enfrentarse los cristianos al dilema de la doble ciudadanía. Por una parte somos ciudadanos del cielo donde no hay otra ley sino la ley del amor. Por otra, vivimos en un mundo donde sólo un remanente pertenece a este reino celestial. Mucha gente del mundo está tan totalmente pervertida que Pedro los describe como ...animales irracionales, nacidos para presa y destrucción...(II Pedro 2:12).

Recuerdo tan vívidamente el 14 de julio de 1966 cuando ocho estudiantes de enfermería fueron brutalmente asesinadas por Richard Speck. Luego, sólo unos cuantos días después, el primero de agosto de 1966, un estudiante de arquitectura de nombre Charles J. Whitman se apostó como francotirador en la torre de la Universidad de Texas y mató a quince personas e hirió a otras 31 con un rifle de alto poder.

No me incumbe juzgar a estas personas en cuanto a sus destinos eternos. Afortunadamente, Jesucristo es el juez máximo de ello. Sin embargo, es completamente obvio que con ninguno de estos hombres se podía discutir cuando cometían sus crímenes.

Richard Speck mató a las estudiantes de enfermería una por una. Cuando cada una era sacada del cuarto, sin duda las otras sentían que ciertamente podían razonar con este hombre y disuadirlo de hacer algo irracional. Estaban equivocadas. Algunos hombres son como bestias salvajes. Con algunos hombres no se puede razonar más de lo que se puede hacer con un león o un oso. Aun Jesús nos exhortó a no echar nuestras perlas a los puercos. Los puercos son incapaces de apreciar una perla y, por lo tanto, sólo la pisotearían y se regresarían para destrozarlo a usted.

Lo mismo ocurrió con Charles Whitman. Había sido un estudiante ejemplar y un buen ciudadano hasta que se enfureció y empezó a dispararle a gente inocente. Después de ser acribillado por la policía, su autopsia reveló la presencia de un tumor en el cerebro lo cual puede ayudar a explicar su comportamiento irracional.

Sea como fuere, es completamente obvio que no podemos esperar que los no cristianos se comporten como cristianos. Y hasta los cristianos pueden caer en circunstancias o condiciones que los hagan irracionales e irresponsables de sus actos.

Un íntimo amigo y uno de los más bellos cristianos que conozco fue hospitalizado hace algunos años por tener cálculos renales. Durante su hospitalización reaccionó a sus medicamentos y se tornó violento. Más tarde me dijo que, si hubiese podido, habría arrojado por la ventana a un enfermero.

Para proteger a la sociedad de elementos destructores de todas partes, Dios ha puesto gobiernos civiles. Las leyes humanas no hacen rectos a los hombres, pero sí presentan alternativa a la anarquía.

Debido a ello, Pablo escribió a los Romanos:



Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos (Romanos 13:1-2).



El emperador romano no era cristiano...y más tarde hasta condenaría injustamente al apóstol Pablo a una muerte cruel. Sin embargo, es preferible un mal gobierno que absolutamente nada.



ANARQUIA EN UN BOTE SALVAVIDAS



A las 11:50 p.m. del domingo 9 de marzo de 1942, un barco llamado Rooseboom fue hundido por un torpedero japonés en el Pacífico Sur. Un bote salvavidas diseñado con cupo para 28 personas se apretujó de 135 sobrevivientes. Ochenta de los sobrevivientes se atiborraron en el bote y cincuenta y cinco iban en el agua asidos de él.

Veintiséis días después sólo sobrevivían cinco personas. Al principio había una apariencia de orden mientras se encontraba a bordo el capitán del barco. El daba las órdenes y, mientras se le obedecía, las circunstancias eran tan buenas como se esperaba que fuesen.

Cada persona recibiría una cucharadita de agua y una cucharada de leche enlatada a la salida del sol, y agua por la noche. Se compartiría diariamente entre doce personas una lata de 340 gramos de carne de vaca en conserva. Para aminorar el insoportable apiñamiento, todo hombre sin heridas tenía que pasar cada día cinco horas en el agua agarrado del bote o de los cables de salvamento.

Sin embargo, gradualmente empezó la gente a perder de vista las necesidades comunitarias y a pensar en su propia supervivencia. El capitán holandés fue apuñalado por su operador quien subsecuentemente se tiró al agua para morir.

Ahora cada quien luchaba por su propia cuenta. Dado que la gente razonaba que entre menos personas hubiese que consumiesen sus raciones, mayor sería la posibilidad de sobrevivir...empezaron a matarse. Más y más gente desaparecía misteriosamente. Una noche hubo veinte de tales desapariciones. Algunos de los que enloquecieron se suicidaron y otros mataron a más personas. Dado que las armas eran pocas, una lata dentada de la carne de vaca en conserva bastaba para cortar la garganta de una confiada víctima. Cuando la situación se tornó más desesperante, algunos de estos crímenes se cometieron ya a la luz del día.

La palabra anarquía se compone de dos diferentes palabras griegas: an significa sin y arcos significa soberano (gobernador o mandatario). La anarquía es una condición donde no hay mandatario sino que todos hacen lo que creen que es correcto ante sus propios ojos. Tal condición es tan deplorable y tan destructiva que hasta es preferible un mal gobierno que no tener absolutamente nada.

En cualquier parte la anarquía es terrible...pero sus crueles efectos pueden apreciarse mejor en el bote salvavidas con los hombres cortándose las gargantas unos a otros con las latas de estaño dentadas.



LA LEY EN EL LIBRO DE ROMANOS



La palabra griega para ley es nomos. Aparece 68 veces en el libro de Romanos. Tal vez podamos resumir la enseñanza tocante a la ley en este libro con estas cuantas breves referencias:



Romanos 5:13: Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.



Romanos 2:13: Porque no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley serán justificados.



Romanos 3:20: Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él....



Romanos 4:15: Pues la ley produce ira....



Romanos 3:21: Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios....



Romanos 6:14: Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.



Romanos 7:4: Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo....



Romanos 8:3-4: Porque lo que era imposible para la ley, por cuando era débil por la carne, Dios, enviando a su hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al espíritu.



Romanos 13:8: No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley.

LOS CRISTIANOS SON COMO OVEJAS



La analogía del pastor y las ovejas se usa muchas veces en las Escrituras para describir la relación de Cristo con su iglesia.

Jesús dijo en Juan 10:27: Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen.

No hay necesidad de corrales para los que se han comprometido a escuchar la voz del Pastor y a seguirlo. Jesús no nos gobierna mediante coerción. No nos obliga a seguirlo por la fuerza.

En una ocasión se regresó una gran cantidad de los discípulos de Jesús y ya no caminaban más con él. Jesús se dirigió a los doce y les dijo ¿queréis acaso iros también vosotros? (Juan 6:67). ¡No lo hicieron! La fuerza que los detuvo de proceder así, sin embargo, no fue externa. No estaban sometidos mediante algún poder externo sino que habían sido transformados por una fuerza interna.

 

NO TODOS SON COMO OVEJAS



Nuevamente llamamos su atención a las palabras del apóstol Pedro cuando habló de los que desprecian el señorío y son atrevidos y contumaces. Estos individuos no temen decir mal de las potestades superiores, pues son como animales irracionales en vez de ovejas (II Pedro 2:10-12).

Estos individuos corruptos no oyen ni obedecen a la voz del Pastor. Como animales, deben ser acorralados y restringidos mediante fuerza externa.

Esta es la razón del porqué Dios estableció el gobierno civil. La Ley de Moisés se dio como ayo para conducirnos a Cristo para ser justificados por la fe, pero las leyes humanas se dan para reprimir a los malos y para proteger a la sociedad de la destructiva influencia de la anarquía.



EL USO DE LA FUERZA



Como ya hemos mencionado, Jesús no usa la fuerza para obligar a la gente a seguirlo, pero los gobiernos humanos sí la usan para controlar a los inconversos e inmaduros. En consecuencia Romanos 13 continúa,



Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; PORQUE NO EN VANO LLEVA LA ESPADA, pues es servidor de Dios, vengador para CASTIGAR al que hace lo malo (Romanos 13:3-4).



El cristiano no está exento de obedecer a las autoridades civiles. Igualmente declara Pablo que nosotros necesitamos estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia (versículo 5). Es decir, no sólo porque tengamos miedo al castigo, sino porque sabemos que es correcto hacerlo.

El siguiente versículo explica que ésta es la razón por qué pagamos los impuestos, pues las autoridades civiles son servidores de Dios que atienden los asuntos de la protección de la sociedad.



Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra (Romanos 13:7).



Bajo circunstancias normales el cristiano es un ciudadano ideal. Es respetable, responsable y obediente a las autoridades civiles. Paga sus impuestos sin ninguna intención de cometer fraude contra su gobierno.

En las Escrituras se le instruye:



Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores, como por él enviados para castigo de los malhechores y alabanza de los que hacen bien (I Pedro 2:13-14).



EL DILEMA



Algunas veces el cristiano fiel también se enfrenta al siguiente dilema. Quiere someterse a toda ordenanza humana por causa del Señor, pero en algunas ocasiones un gobierno civil puede requerir del cristiano algo que está totalmente en contra de la voluntad de Dios.

Por ejemplo, a los cristianos de la iglesia en Jerusalén se les prohibió que predicasen o enseñasen en el nombre de Jesús. En esta instancia Pedro declaró, Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5:29). Si Dios nos ordena a que prediquemos y los hombres nos dicen que no lo hagamos...tenemos un mandato claro y un ejemplo escritural para la desobediencia civil.

Otros casos tal vez no sean tan claros. Supongamos, por ejemplo, que usted formaba parte de las fuerzas armadas de Argentina y su gobierno le ordenase abrir fuego contra los británicos...o viceversa. Si concluimos que un cristiano puede pertenecer a las fuerzas armadas de su tierra natal, de lo cual se abstendrían algunos creyentes, ¿hay algún punto por lo que este creyente deba rehusarse a obedecer a su gobierno? Si así fuere, ¿dónde está?

Debido a que nosotros los creyentes perpetuamente estamos en diferentes etapas de crecimiento y desarrollo espiritual, se duda que alguna vez tracemos la línea exactamente igual.



LA NECESIDAD DE LEY



En la mayor parte de este libro hemos señalado que la Ley de Moisés fue un ayo para traernos a Cristo para que pudiésemos ser justificados por la fe. Hemos demostrado que en Cristo tenemos rectitud sin la Ley. Somos miembros del reino celestial que funciona sin fuerza y coerción externas. Somos miembros de un cuerpo cuya cabeza es Cristo. Somos ovejas del rebaño cuyo buen pastor es Cristo. Somos ciudadanos del reino cuyo rey es Cristo.

No obstante, es imperativo que evitemos el error de pensar que la ausencia de ley en el reino celestial indique que no deba haber leyes en los reinos de los hombres.

Algún día los reinos de este mundo serán de nuestro Señor y Salvador Jesucristo (Apocalipsis 11:15)...me temo que hasta ese día habrá la constante necesidad de leyes humanas para restringir a los impíos en la sociedad.

Tengo que coincidir con Voltaire: Una multitud de leyes en un país es como una multitud de médicos, señal de debilidad y mal.

Al mismo tiempo, sin embargo, debo concluir que la sociedad está sumamente enferma y hasta que Jesús la sane seguiremos necesitando tanto de nuestras leyes como de los médicos.



PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR



1. ¿Por qué no podemos esperar que los impíos vivan como cristianos?



2. ¿Cuándo se justifica que un cristiano se proteja a sí mismo o que defienda sus derechos?



3. ¿En qué forma llegan a ser como animales algunas personas?



4. ¿Cómo deben ser tratadas estas personas?



5. ¿Bajo qué circunstancias pueden cometer hechos de desobediencia civil los cristianos?



6. En Romanos 12:19 se nos dice que la venganza le pertenece a Dios. En Romanos 13 se nos dice que el representante del estado no lleva en vano la espada. Explíquelo.



7. ¿Puede un cristiano ser un buen ciudadano en un país comunista o católico?



8. Dé un ejemplo de echar las perlas a los puercos.



9. ¿Qué clase de comunidad podría funcionar bien sin leyes?



10. ¿Cómo difiere el reino de Cristo de los reinos humanos?



X

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DAVID



Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham (Mateo 1:1).



Al empezar a leer el Nuevo Testamento, inmediatamente se nos informa que Jesucristo era hijo de David. Aunque otras referencias genealógicas se consideren necesarias o apropiadas, no es tolerable que olvidemos que Jesús fue hijo de David. Aun la referencia a Abraham es considerada en segundo término.

Cuando se transmitieron palabras del cielo a los inmediatamente implicados en el nacimiento de Jesús, constantemente se menciona a David:



* El ángel que apareció a José lo llamó -José, hijo de David (Mateo 1:20).



* Gabriel informó a María que el niño en su vientre heredaría el trono de su padre David (Lucas 1:32).



* Cuando la lengua de Zacarías fue suelta, el Espíritu Santo lo inspiró para que bendijera a Dios porque: ...nos levantó un poderoso salvador en la casa de David su siervo (Lucas 1:69).



* Cuando el ángel les informó a los pastores del natalicio, dijo: ...os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es CRISTO el Señor (Lucas 2:11).



Lo cierto es que estas referencias a David no son una mera casualidad en las Santas Escrituras. Obviamente, Dios estaba tratando de comunicar algo que él consideraba significativo e igualmente importante. Jesús tuvo muchísimos ancestros. La genealogía registrada en Lucas 3 traza claramente el linaje de Jesús hasta Adán y finalmente hasta Dios. Todos estos ancestros fueron un esencial punto de unión para su encarnación, pero las referencias a David tienen especial importancia.

Los evangelios abundan en referencias respecto a Jesús como el Hijo de David (Mateo 9:27; 20:30; Marcos 10:47; Lucas 18:38; etc.). Hasta la mujer cananea que imploraba misericordia, lo llamó: ¡Señor, Hijo de David! (Mateo 15:22). Su entrada triunfal a Jerusalén reunió alrededor de él una frenética multitud que cortaban ramas de los árboles y las tendían junto con sus mantos a su paso. Gritaban: ¡Hosanna al hijo de David! Hasta los muchachos del templo se aprendieron el estribillo y le hicieron eco como el inevitable y repetitivo hecho de que Jesús era el Hijo de David (Mateo 21:15).



LA PRIMERA MENCION DE DAVID EN LA BIBLIA



La primera mención de David en la Biblia se encuentra en el libro de Rut. El libro obviamente se escribió después que David nació, pero cubre un período histórico de varios siglos desde cuando Israel fue gobernado por jueces (Rut 1:1).

Los últimos versículos del libro de Rut nos dan parte de la genealogía de David. Es sumamente interesante que el registro principia con Fares (Rut 4:18).

Fares, como usted recordará, fue concebido en circunstancias inusuales y nació en medio de mucha controversia.

Tamar, su madre, había perdido a Er y Onán, sus dos esposos. Judá, su suegro, le había prometido a Sela, su tercer hijo, cuando éste tuviese la edad para casarse.

Judá, sin embargo, no cumplió su promesa. De manera que Tamar se vistió como prostituta para seducir a Judá. Al alumbrar gemelos, uno de ellos sacó su mano. La partera le ató un hilo de grana en su mano y dijo: Este salió primero (Génesis 38:28). La definición legal de primogenitura implicaba al primero que abría la matriz. Pero sucedió que el niño amarrado con el hilo se regresó y nació primero su hermano. Lo llamaron Fares que significa brecha. Al niño con el hilo escarlata se le llamó Zara que significa amanecer.

La genealogía de Judá a David no se tomó en cuenta a través de Zara quien legalmente fue el primogénito, sino a través de Fares. Este registro genealógico se encuentra en el libro de Rut, quien era de Moab y fue convertida al judaísmo. Se necesita recordar que esta genealogía no es sólo de Judá y David, sino también de Cristo.

Así que, la primera vez que encontramos el nombre de David en las páginas de la Biblia está relacionado con individuos y eventos que pasman nuestra forma de pensar y nos llevan a reflexionar sobre la maravillosa forma en que trabaja Dios. Definitivamente tenemos un Dios que no está atado a leyes o sistemas legales.



¿QUE HIZO DAVID?



Una vez, cuando Jesús y sus discípulos caminaban por el campo un día de reposo, estos tuvieron hambre, y comenzaron a arrancar espigas y a comer. Cuando los fariseos los criticaron por hacer lo que no era lícito, Jesús les respondió,



¿No habéis leído lo que hizo David (Mateo 12:3)?



El incidente ante nosotros es tan importante que se le repite tres veces en los evangelios (Mateo 12:1-4; Marcos 2:23-28; Lucas 6:1-5). En cada ocasión Jesús afirmó específicamente que David hizo algo que no le era lícito hacer.

Una consideración más minuciosa acerca de este delito revela que David entró a la casa de Dios y comió el pan de la proposición que no le era lícito comer, como tampoco a los que lo acompañaban, sino sólo a los sacerdotes. Aun así, extraordinariamente, David no fue condenado...incluso cuando hizo lo que no era lícito hacer.

Jesús le pidió a sus contemporáneos a que considerasen esta historia. Esperaba que examinasen lo que David había hecho y que adquiriesen entendimiento y discernimiento sobre lo que el propio Señor estaba haciendo.

A la luz de estas preguntas con las cuales los estaba probando Jesús, quizá nos sería apropiado considerar más detenidamente lo que David hizo. A todo lo que Dios hace, entre más minucioso se examine, más hermoso se torna. Un copo de nieve, por ejemplo, es hermoso cuando se le ve en las cumbres o en un árbol cubierto de escarcha; pero se vuelve todavía más hermoso cuando se le observa mucho más de cerca amplificándolo mil veces. En cambio, lo que el hombre hace, entre más minuciosamente se le examine, más feo y repugnante es. El cuadro que se ve hermoso de lejos, cuando se examina con una lupa pierde mucho de su belleza. Entre más rigurosamente examinemos a David más repugnante se hace.



I SAMUEL 20



Empecemos nuestra historia con I Samuel 20. Ahora David sospechaba y temía la ira del rey Saúl. El consultó con Jonatán, hijo de Saúl, para planear una estrategia de supervivencia. Acordaron cierta señal si David podía permanecer y otra si debía huir. No hubo seguridad. Saúl hasta le arrojó una lanza a su hijo Jonatán. En consecuencia, David salió de su escondite y huyó.



I SAMUEL 21



Al huir David llegó a Nob y habló con el sacerdote Ahimelec. Este se sorprendió y tuvo miedo de que David venía solo.

A estas alturas es difícil creer lo que leeremos a continuación, porque David, un varón conforme al corazón de Dios, dijo una terrible mentira. Una mentira que no sólo le costaría la vida a Ahimelec, sino que también destruiría muchas vidas más. Ello resultó en la muerte de 85 sacerdotes así como también de todos los hombres, mujeres, y niños y hasta los de pecho que habitaban en Nob (vea I Samuel 22:18-19). Ya que usted como lector ocupado, puede que no se dé tiempo para verificar esta Escritura, he aquí la reproducción para su conveniencia.



Entonces dijo el rey a Doeg: Vuelve tú, y arremete contra los sacerdotes. Y se volvió Doeg el edomita y acometió a los sacerdotes, y mató en aquel día a ochenta y cinco varones que vestían efod de lino. Y a Nob, ciudad de los sacerdotes, hirió a filo de espada; así a hombres como a mujeres, niños hasta los de pecho, bueyes, asnos y ovejas, todo lo hirió a filo de espada.



Más tarde le confesó David a Abiatar: Yo he ocasionado la muerte a todas las personas de la casa de tu padre (I Samuel 22:22).

David le había dicho a Ahimelec,



El rey me encomendó un asunto, y me dijo: Nadie sepa cosa alguna del asunto a que te envío, y lo que te he encomendado; y yo les señalé a los criados un cierto lugar (I Samuel 21:2).



Esto, sin embargo, no era cierto. David no estaba en algún asunto importante para el rey; de hecho, si Saúl hubiese sabido donde se encontraba David lo habría matado.

Si Ahimelec tan solamente hubiese sabido la verdad, tal vez no hubiese estado tan dispuesto a darle el pan sagrado y la espada de Goliat, y él y sus colegas no habrían sido condenados por lo que Saúl consideró un acto de alta traición.

Sea como fuere, se nos deja para extrañarnos de lo que David hizo. Nadab y Abiú murieron por ofrecer fuego extraño (Levítico 10:1). Los hombres de Bet-semes murieron porque habían mirado dentro del arca de Jehová (I Samuel 6:19). Uza murió por sostener el arca (II Samuel 6:6-7). Dios rechazó a Saúl como rey por asumir funciones sacerdotales (I Samuel 13:6-13). El rey Uzías fue castigado con lepra por usurpar también funciones sacerdotales (II Crónicas 26:16-21; II Reyes 15:1-7)...pero David hizo lo que no le era lícito hacer...y por alguna razón...de algún modo u otro...no fue condenado.



¡OTRAS COSAS QUE DAVID HIZO!



Este incidente con Ahimelec es sólo la puntita del `iceberg', es decir, otro detallito. David hizo muchas otras cosas que hacen desatinar la mente de los estudiantes de la Biblia. Por ejemplo, tómese su asociación con Aquis, el rey de Gat. Inicialmente David pudo sobrevivir en Gat porque se fingió loco:



Y cambió su manera de comportarse delante de ellos, y se fingió loco entre ellos, y escribía en las portadas de las puertas, y dejaba correr la saliva por su barba...(I Samuel 21:13).



Después, no obstante, David fue más atrevido y agresivo. Aquis le dio la ciudad de Siclag (I Samuel 27:6) y David usó esta ciudad como base de su tropa para atacar a los enemigos de Israel.



Y subía David con sus hombres, y hacían incursiones contra los gesuritas, los gezritas y los amalecitas;...Y asolaba David el país, y no dejaba con vida hombre ni mujer; y se llevaba las ovejas, las vacas, los asnos, los camellos y las ropas, y regresaba a Aquis (I Samuel 27:8-9).



Cuando Aquis le preguntaba lo que había estado haciendo, David le mentía. El decía haber peleado En el Neguev de Judá, en el Neguev de Jerameel, o en el Neguev de los ceneos (I Samuel 27:8-11). Y ya que David había dado muerte a todos los testigos, no había nadie que informase a Aquis de lo que en realidad pasaba.

Esto hizo David. Y esta fue su costumbre todo el tiempo que moró en la tierra de los filisteos (I Samuel 27:11).

Aquis creía que David se había hecho abominable a Israel, pero en realidad se le había estado uniendo (vea I Crónicas 12:1-17) y envió despojos que había rescatado de los enemigos de Dios a sus amigos en Judá (I Samuel 30:26-31).

Cuando ya se habían hecho todos los preparativos para la última batalla de Saúl, David se unió a los filisteos para pelear contra Saúl. Los príncipes filisteos dudaron que fuese sabio confiar en David. Ellos dijeron,



¿No es éste David, de quien cantaban en las danzas, diciendo: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles? (I Samuel 29:5).



Aquis había sido engañado totalmente. Nótese su defensa en cuanto a David.



¿No es éste David...que ha estado conmigo por días y años, y no he hallado falta en él desde el día que se pasó a mí hasta hoy? (I Samuel 29:3).



Y Aquis llamó a David y le dijo: Vive Jehová, que tú has sido recto, y que me ha parecido bien tu salida y tu entrada en el campamento conmigo, y que ninguna cosa mala he hallado en ti desde el día que viniste a mí hasta hoy...(I Samuel 29:6).



Y Aquis respondió a David, y dijo: Yo sé que tú eres bueno ante mis ojos, como un ángel de Dios...(I Samuel 29:9).



En cuanto a Aquis, afortunadamente triunfaron los príncipes de los filisteos, y no se le permitió a David unir sus fuerzas en la batalla contra Israel. Tenemos razones para creer que David nunca le habría puesto mano a Saúl y si a sus hombres se les hubiese permitido infiltrarse en el ejército filisteo el resultado de la batalla hubiese sido totalmente distinto (vea II Samuel 1:2-16).



DAVID Y LOS MOABITAS



Sabemos que David tenía raíces ancestrales en Moab porque era descendiente de Rut. Algunos han especulado que la mamá de David pudo haber sido moabita porque mientras huía de Saúl dejó a sus padres en Moab para que se protegiesen (I Samuel 22:3-4).

Después, sin embargo, David derrotó a Moab y les dio muerte en forma poco usual. Los hizo tender por tierra y los midió con cordel. Mató a todos los de la primera y segunda filas, pero les preservó la vida a los de la tercera fila (II Samuel 8:2). Fueron así los moabitas siervos de David y pagaron tributo.



DAVID Y LOS AMONITAS



Cuando David conquistó a Amón los torturó muy severamente.



Sacó además a la gente que estaba en ella, y los puso a trabajar con sierras, con trillos de hierro y hachas de hierro, y además los hizo trabajar en los hornos de ladrillos; y lo mismo hizo a todas las ciudades de los hijos de Amón...(II Samuel 12:31).



Keil y Delitzsch, al comentar sobre este pasaje, dicen,



En cuanto a las circunstancias en sí, las crueldades infligidas a los prisioneros no deben aminorarse por la arbitraria perversión de las palabras, como Daaz y otros lo plantean, a una simple condena a trabajos forzados tales como aserrar madera, quemar ladrillos, etc.



Al vertirlo del hebreo, insisten que él los hizo pedazos (aserró) e insisten en que el significado no puede determinarse en forma más exacta.



LA VALORACION QUE DIOS HACE DE DAVID



Cuando Samuel vino a ungir a uno de los hijos de Isaí para ser el siguiente rey, explícitamente se nos informa:



...Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón (I Samuel 16:7).



La idea de que David podía ser el próximo rey no entró seriamente en la mente de su familia, e incluso después de haber sido ungido en medio de sus hermanos, Eliab, el primogénito, lo consideró víctima de un corazón soberbio y malicioso (I Samuel 17:28; 16:13).

Pero Dios no mira las cosas como las mira el hombre. Nosotros miramos sólo lo externo...Dios mira el corazón (I Samuel 16:7).

Años después de la muerte de David el inspirado autor de I y II de Reyes escribiría,



...David había hecho lo recto ante los ojos de Jehová, y de ninguna cosa que le mandase se había apartado en todos los días de su vida, salvo en lo tocante a Urías heteo (I Reyes 15:5).



Aunque sus hazañas de guerra le impidieron el privilegio de construir el templo, se le recuerda en la historia sagrada como un hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras (Salmo 32; Romanos 4:6-8).

Además, nos provee de profundas consideraciones mientras buscamos entender la naturaleza de Dios y su maravillosa gracia.

De veras que Dios está tratando de enseñarnos algo.



Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó, diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David. El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies? Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo? Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más (Mateo 22:41-46).



Quizá tampoco para nosotros sea el momento de estar haciéndonos preguntas. Puede ser que necesitamos meditar sobre David al referirse a la ley y la gracia y nuestra propia necesidad de fe.

Sin fe es imposible agradar a Dios...y la ley fue nuestro ayo para traernos a Cristo para que pudiésemos ser justificados por la fe.



PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR



1. ¿Por qué cree usted que se le haya llamado a Jesús Hijo de David antes de llamársele Hijo de Abraham en Mateo 1:1?



2. ¿Cómo es posible que Fares sea parte de la línea mesiánica cuando que su hermano gemelo venía primero (Génesis 38:28)?



3. Cuando Samuel llegó a Belén a ungir un rey, ¿por qué cree usted que no se encontraba David entre los candidatos sino que andaba en el campo con las ovejas (I Samuel 16:11)?



4. A su juicio, ¿cuál de los pecados de David fue el peor?



5. ¿Cómo es posible que David sea un varón conforme al corazón de Dios siendo que cometió tantos yerros?



6. ¿Por qué no fue conocido el rey Saúl como un varón conforme al corazón de Dios (I Samuel 13)?



7. ¿Cómo es que fue capaz David de hacer lo que no le era lícito, y no condenársele (Mateo 12:1-4)?



8. Explique I Reyes 15:5 -por cuanto David había hecho lo recto ante los ojos de Jehová, y de ninguna cosa que le mandase se había apartado en todos los días de su vida, salvo en lo tocante a Urías heteo.



9. Explique: ...porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón (I Samuel 16:7).



10. ¿Qué es más importante para Dios, lo que la persona hace con el cuerpo o lo que tiene en su corazón?



XI

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¿QUE ES LA FE?



Es pues la fe la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven (Hebreos 11:1, versión Reina-Valera, 1909).





Hemos dicho mucho que la Ley es un ayo que nos conduce a Cristo para que podamos ser justificados por la fe. En verdad parece apropiado formularse la pregunta ¿Qué es fe?

Las Escrituras se refieren a la fe como la sustancia de las cosas que se esperan. La palabra griega para sustancia es hupostasis. La palabra hupo significa debajo de y la palabra stasis significa pararse. Por lo tanto, hupostasis es aquello que está debajo de o que es el fundamento. Thayer dice que se refiere a la cualidad o naturaleza sustancial de una persona o cosa.

La palabra hupostasis se encuentra otras dos veces en la carta a los Hebreos. En Hebreos 1:3 se dice que Jesús es la imagen misma de la persona de Dios, quien es la sustancia. La palabra hupostasis usada aquí en cuanto a Jesús es fundamental para nuestro entendimiento de Dios. El es la imagen misma de la cualidad o naturaleza de Dios.

La palabra vuelve a usarse en Hebreos 3:14 donde en la versión Reina-Valera, 1960 se traduce como confianza. Somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio. Esto nos provee de un interesante juego de palabras, porque en realidad la fe es el verdadero fundamento del cristianismo. Es la sustancia o realidad de lo que esperamos.

Además de ser la sustancia, la fe es también la demostración. Es la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración o evidencia de las cosas que no se ven.

La palabra griega traducida como demostración es elegcos que ha sido definida como una demostración de la CERTIDUMBRE de las cosas MEDIANTE argumentos certeros y razones indubitables.

Dios nos ha dado diversas maneras para comprender el mundo a nuestro alrededor. Podemos ver, palpar, saborear, oir y oler las cosas físicas o materiales. Pero éstas son temporales. Las cosas que vemos pasarán finalmente. Las cosas a las cuales la mayoría de la gente está dedicando su vida son pasajeras. Algún día estas cosas pasarán con grande estruendo y ardiendo serán deshechas (II Pedro 3:7, 10). Mientras tanto están sujetas al moho y a la oxidación y están en constante peligro de ser robadas.

Son las cosas que no vemos las que son eternas. Estos tesoros son los que ni el moho ni el orín corrompen y las que los ladrones no minan ni hurtan (Mateo 6:19).

La fe es la antena mediante la cual establecemos contacto con el mundo invisible.



Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía (Hebreos 11:3).



Todo esto suena ridículo al grado de que, para el siglo XXI, tendremos que tener una motivación mucho muy fuerte para querer abandonar el mundo físico que nos rodea y arriesgar nuestras vidas y destino eterno en algo tan nebuloso y difícil de definir como la fe.

Este es precisamente el propósito de la Ley. Fue diseñada para hacer desesperar al hombre para que nos tornásemos a la fe.

Es como estar atrapado en un barco hundido con sólo unas cuantas horas de oxígeno disponible en el camarote. Usted golpea y grita hasta que queda completamente agotado. Seguramente vendrá alguien, se dirá usted mismo, pero nadie acude. Por último, virtualmente se le acaba el aire. No sabe si pueda sobrevivir abriendo la puerta y nadar hacia la superficie. La distancia puede ser demasiado enorme. Puede que haya obstáculos que lo atrapen en el trayecto. Puede que haya cables y alambres con los cuales llegue a enredarse. No sabe si pueda lograrlo o no, pero cada vez más es obvio que tiene que intentarlo.

Así es como muchos buscan la fe en Dios. Aquellos que entienden la total desesperanza y futilidad de la salvación mediante la Ley han tenido que intentar algo.

Nuestra condición es como la de los leprosos que se morían de hambre durante el sitio de Samaria. Finalmente dijeron, ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? (II Reyes 7:3). No tenían muchas opciones, pero sí sabían que era mejor intentar cualquier otra cosa que lo que estaban haciendo.

Su audaz decisión de entrar al campamento sirio les proveyó de una bonanza más allá de toda esperanza. Nunca soñaron que arriesgando tan poquito los mejoraría tanto.

Así también con los que se atreven a abandonar la justicia de guardar la Ley para atreverse a exponerse al principio de la justificación por fe. El tesoro de esos leprosos palidece de insignificancia cuando recordamos que por la fe Abraham llegó a ser heredero del mundo (Romanos 4:13). Por la fe podemos llegar a ser hijos de Abraham y herederos según la promesa (Gálatas 3:29).



EL PODER DE LA FE EN EL PASADO



La fe no es sólo un principio celestial que abre las puertas y aceita las bisagras de castillos en el aire en la gloriosa ocasión futura. La fe ha estado viva y vibrante en cada época de la historia de la humanidad. Existió siglos antes de que se diese la Ley y todavía existe siglos después de que la Ley ha sido clavada en la cruz.

Es fácil para nosotros documentarnos en cuanto a lo que la fe ha hecho en el pasado. Se nos da un resumen en Hebreos 11:



Por la fe los antiguos y Abel agradaron a Dios.



Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte.



Por la fe se salvaron Noé y su familia, mientras que el mundo que les rodeaba tuvo que perecer (II Pedro 3:6).



Por la fe Abraham y Sara concibieron a Isaac en una matriz estéril y fuera de la edad.



Por la fe Abraham creyó que Dios podía levantar a los muertos.



Después de esta breve lista de héroes y heroínas de la fe, se nos informa que por la fe,



...conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debididad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección (Hebreos 11:33-35).



Nadie que cree en la Biblia tiene duda alguna en cuanto al poder de la fe en el pasado.



EL PODER DE LA FE HOY



Por años tuve un muy estrecho e intolerante panorama acerca de la fe actual. Leí en la Biblia: Así que la fe es por el oir, y el oir, por la palabra de Dios (Romanos 10:17). Mi entendimiento de este versículo era rígido y mecánico. Si lo decía la Biblia, lo creía, pero me ponía renuente a permitir que Dios operase fuera del reino de mis percepciones y mi entendimiento.

Estaba como los obreros de la viña que sentían que por parte del padre de familia era injusto pagarle a sus trabajadores el mismo sueldo sin importarle el tiempo que habían trabajado. Para el hombre finito es ridículo intentar sentarse a juzgar a nuestro infinito Dios.

Ahora he llegado al lugar donde se me permite dejar que Dios sea Dios; confesar mi propia ignorancia e incredulidad y postrarme maravillado del poder de la fe la cual creo que está obrando en estos precisos momentos en el mundo en que vivimos.

Lo que ahora digo sin duda que será ofensivo para algunos. Hace varios años atrás habría sido ofensivo para mí. De antemano confieso que el poder de la fe está más allá de mi comprensión. Sólo puedo orar para que mi propia ignorancia e incompetencia no sean tropiezo a nadie.

Hace muchos años Bob Richards escribió el libro intitulado: El corazón de un campeón. Lamento que ya se haya agotado.

La principal idea del libro es que un campeón está provisto del corazón idóneo mas no del cuerpo apropiado. El libro está lleno de emocionantes historias de campeones que se sobrepusieron a debilidades y dolorosos desgarramientos e invalideces para encontrar el camino hacia los libros de los récords. He aquí algunos ejemplos.

Glenn Cunningham sufrió a los cinco años quemaduras tan serias que sus médicos pronosticaron que quedaría inválido. Se sobrepuso al implantar el récord mundial en la carrera de una milla en 1934.

Johnny Fulton fue atropellado por un coche a la edad de tres años. Se fracturó la cadera, el cráneo y se rompió las costillas. También sufrió varias fracturas y lesiones en la pierna. Nadie creía que fuese a vivir, pero creció para correr la media milla en 1:49.5 minutos.

Walt Davis estaba completamente paralizado por la polio a la edad de 9 años, pero llegó a ser campeón olímpico en salto de altura en 1952.

Shelley Mann quedó paralizada por la polio a la edad de cinco años. Se recuperó de su enfermedad e implantó ocho diferentes récords en natación a favor de los Estados Unidos y se ganó una medalla de oro en los juegos olímpicos de Melbourne, Australia.

Howard Connolly ganó el lanzamiento de martillo olímpico a pesar de tener paralizado el brazo izquierdo que se lo había roto 13 veces.

El hombre que ganó la medalla de oro en tiro con pistola en las olimpíadas de 1952, seis meses después de la victoria perdió su brazo derecho. Entrenó los siguientes tres años y medio con su mano izquierda y en 1956 se ganó su segunda medalla de oro. Lo que hace campeón a alguien no son sus brazos sino el corazón.

Tennley Albright tenía lisiadas las piernas y los expertos predijeron que nunca jamás las volvería a usar otra vez. Llegó a ganar el campeonato mundial de patinaje artístico.

Bill Nieder rompió el récord mundial en lanzamiento de bala después de que los médicos le dijeron que las múltiples operaciones de su rígida pierna derecha le impedían competir.

Estas sólo son algunas muestras de literalmente miles de experiencias que suceden en la vida. Superficialmente, estas historias parecen no reflejar ningún nexo con la religión. Tengo una enorme convicción, sin embargo, que están vitalmente relacionadas con el vibrante principio de la fe mediante el cual el pecador arrepentido puede encontrar perdón y justificación ante los ojos de Dios.

¡Lo que usted cree tiene asociación directa con lo que realiza!

Se ha afirmado que Neil Armstrong creía desde que tenía cinco años que sería el primer hombre que caminaría sobre la luna. Sabemos que la fe sin obras está muerta (Santiago 2:26). Así que para que su fe llegase a ser realidad, tenía que combinar lo que creía con lo que hacía. Esto es precisamente lo que pasó.

Cuando Neil Armstrong se sentaba a comer, sin duda alguna comía lo que lo hiciese fuerte...para que algún día pudiese llegar a caminar en la luna.

Cuando iba a la escuela lo hacía con mayor determinación que aquellos que no tenían una meta específica en la vida. Mental, física, emocional y espiritualmente su vida fue moldeada por lo que creía. Su fe llegó a ser la realidad de lo que había esperado. Efectivamente fue el primer hombre que caminó sobre la luna.

Napoleon Hill ha dicho que todo lo que la mente humana puede concebir y creer, también puede llevarlo a cabo.

Este es un principio poderoso, y tiene aplicaciones ilimitadas tanto para bien como para mal. La misma fuerza que destruyó a Nagasaki e Hiroshima también puede iluminar a las grandes ciudades y darle volteretas a la industria y a la productividad.

El pecador arrepentido confiesa su fe en Jesucristo y es sepultado con su Señor en el bautismo cristiano (Romanos 6:1-9, etc.). Se salva por su fe, pero no todos tienen el mismo grado de fe. Algunos convertidos pueden mover montañas y otros ni siquiera pueden mover un granito de arena. ¿Quién puede dudar o negar que el grado de nuestra fe es un ingrediente clave en el análisis de nuestro triunfo o nuestra derrota? El mismo principio que lo ayuda a ser un atleta victorioso también lo ayuda a ser un cristiano triunfador.

Paul Cho es pastor de la congregación más grande en el mundo. Hace algunos años los miembros de esa congregación se atrevieron a creer que Dios era capaz de concederles mil convertidos mensualmente durante todo el año. Esta no era alguna presunciosa cifra sacada del aire. Era una convicción seria que se llegó a ella en oración tan intensa que el pastor Cho creyó que él y su rebaño habían entrado a una cuarta dimensión. Lo que creyeron firmemente los capacitó para alcanzar el objeto de su fe. Ellos, en verdad, sí tuvieron los 12,000 convertidos durante el año. En la actualidad están teniendo casi la misma cantidad de convertidos cada mes.

Para los que tienen oídos para oir, oigan lo que dijo Jesús. El es Dios manifestado en carne y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Juan 1:3, 14-15).



...si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible (Mateo 17:20).



...tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá (Marcos 11:22-24).



...si tuvierais fe como un grano de mostaza, podríais decir a este sicómoro: Desarráigate, y plántate en el mar; y os obedecería (Lucas 17:6).



Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente...(Juan 11:25-26)



Estas Escrituras fácilmente podrían multiplicarse. Cada una debería ser estudiada en su propio ambiente y contexto bíblico, pero, por favor, no cometa el error de malinterpretar y disculpar el poder de la fe dando explicaciones.



CREYENDO EN VANO



Las Escrituras enseñan que es posible creer en vano (I Corintios 15:2).

Zig Ziglar nos narra la hisoria de un hombre llamado Víctor Seribriakoff. A la edad de 15 años se le animó a que abandonase la escuela y aprendiese un oficio. Por 17 años trabajó como elaborador de itinerarios de viajes y haciendo una gran variedad de trabajos. A la edad de 32 años se le aplicó una prueba y se le encontró con un coeficiente intelectual de 161. Firmemente convencido de su inteligencia empezó a escribir y llegó a ser hombre de negocios y registró patentes. Hasta llegó a ser director de la International Mensa Society, un grupo tan selecto que no admite a nadie con coeficiente intelectual menor a 140.

El principio de la fe es capaz de aplicaciones infinitas. Usted puede utilizarlo para ganar medallas olímpicas, hacer fortunas millonarias o transformarse de un fracasado mundanal a alguien de grandes logros y fama brillante.

Todos estos logros terrenales sólo son un ejercicio de futilidad. Finalmente, pasarán con grande estruendo y ardiendo serán deshechos (II Pedro 3:10).

La única aplicación válida y eterna de la fe es la que envuelve a la justificación. Esto significa que muy en el fondo de nuestros corazones creemos que el milagro de los siglos ya se ha llevado a cabo. Esto quiere decir que creemos que al infinito Dios Creador se le ha de permitir morar en nuestros cuerpos y hacer de nuestros corazones el arca de su Nuevo Pacto. Significa creer que Jesucristo ha llegado a ser nuestro gran Sumo Sacerdote y que hasta ahora se encuentra intercediendo a nuestro favor en la presencia de Dios y de los santos ángeles.

Si usted ha llegado a creer esto, entonces la Ley de Moisés ha cumplido su propósito. Dios la destinó para que sea un ayo que nos conduzca a Cristo para que pudiésemos ser justificados por la fe.

Si usted tan sólo usa su fe para hacerse millonario o para llegar a ser un atleta triunfador, entonces, su fe ha sido realmente vana. El ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha pues no sólo tiene promesa de la vida presente, sino también de la venidera.



LANGOSTAS



Cuando los hijos de Israel enviaron espías para explorar la tierra de Canaán, regresaron diciendo: ...y éramos nosotros, a nuestro parecer, como langostas...(Números 13:33).

Ciertamente este análisis no era una manifestación de fe. De hecho, fue una absoluta distorsión de la realidad. Todos sabían que había gigantes en la tierra. Nadie dudaba eso en lo más mínimo. Los indrédulos espías tenían un problema de autoimagen. Ante sus propios ojos se consideraban tan insignificantes y deficientes que se atribuyeron a sí mismos una condición o nivel inferior al humano.

Antes que viesen a los gigantes eran gente normal. Después de haberlos visto todavía eran gente normal, pero se cosideraban a sí mismos sólo langostas.

Los gigantes siguieron siendo del mismo tamaño; las ciudades amuralladas continuaron siendo del mismo tamaño; los higos, las granadas y las uvas permanecieron del mismo tamaño e incluso los espías mantuvieron la misma estatura. El problema radicaba en su propia percepción de sí mismos.

Mientras reconsideramos esta historia bíblica, es bueno recordar que a Dios no le agradan los reportes negativos. Cuando esos espías incrédulos regresaron con su langosta distorsión de la realidad, no sólo firmaron su propia sentencia sino también la fatalidad de una nación incrédula.

Esto nos conduce a nuestra propia percepción de nosotros mismos. Como esposa de Cristo, ¿debemos subestimarnos? ¿Debemos los ciudadanos del cielo pasar por la vida abatidos y como unos agachados? ¿Debemos enlutarnos por las deprimentes circunstancias a nuestro alrededor y quejarnos de que no somos sino langostas también?

¡Cuánto mejor vivir una vida de fe, creer que no importa lo que pase, somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó! Nuestro Omnipotente Dios es capaz de hacer que todas las cosas ayuden a bien no importando las circunstancias. El es capaz de hacer mucho más de lo que pedimos o pensamos y nos ha prometido que nunca nos desamparará ni nos dejará (Romanos 8:28-37; Hebreos 13:5; Mateo 28:20).

Cuando creemos...de veras creemos estas promesas, trascendemos este mundo físico a nuestro alrededor y hacemos compañía a esos héroes y heroínas de la fe de los cuales el mundo no es digno. Es la Ley la que ayuda a conducirnos a este glorioso triunfo en Cristo: Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe (I Juan 5:4).



PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR



1. ¿En qué forma son solamente temporales las cosas que vemos (II Corintios 4:18)?



2. ¿Cómo puede la fe ser la sustancia (Hebreos 11:1?



3. ¿En qué época ha de ser más poderosa la fe: en el pasado, en el presente o en el futuro?



4. ¿Cómo afecta lo que uno cree a lo que se alcanza?



5. ¿Qué relación tiene la fe con la Palabra de Dios (Romanos 10:17)?



6. ¿Es posible creer alguna cosa sobre la cual no habla la Palabra de Dios?



7. ¿Qué es lo que uno tiene que creer para ser salvo?



8. ¿Qué quiere decir creer en vano (I Corintios 15:2)?



9. ¿Es posible ser humilde y a la misma vez creer que puede hacer todas las cosas a través de Cristo que le fortalece (Filipenses 4:13)?



10. ¿Es posible para alguien salvarse aunque no crea que es salvo?



XII

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¿QUE ES JUSTIFICACION?



Muchos criminales juntos tienden a corromperse, son peores que nunca cuando al final de su confinamiento se dejan libres a la confiada sociedad. (Napoleón)



Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia (II Pedro 1:4).



En el análisis final sólo hay dos maneras mediante las cuales puede ser controlado el hombre. Primero, por presión externa y; segundo, por presión interna.

El principio de la Ley trata de controlar al hombre mediante presión externa y amenaza de castigo. Ya hemos demostrado la futilidad de este sistema. Las Escrituras enseñan que cuando se le ordena a alguien: No toques; no gustes; no manejes tienen reputación de sabiduría, pero no tienen valor alguno contra los apetitos o caprichos de la carne (Colosenses 2:20-23).

Probablemente ningún país en el mundo tenga leyes morales más severas que Sudáfrica. Están prohibidos los casinos. Las películas y juegos organizados en los domingos se consideran como irrespetuosos. Está prohibida la formación de parejas interraciales. Las leyes de los puritanos reflejan la ética calvinista del gobierno. He oído que es ilegal leer la revista Playboy allí.

¿Vuelven justos estas leyes a los sudafricanos? ¡De ninguna manera! Sino que los hace hipócritas. Les ha hecho exactamente lo que la Ley hizo a los fariseos.

Si todas estas cosas están en contra de la ley en Sudáfrica, entonces, todo lo que usted tiene que hacer para pecar legalmente es salirse de Sudáfrica. La mente legalista no tiene absolutamente ningún problema en hacer esto. Por lo tanto, ahora están surgiendo países independientes en Sudáfrica.

Sun City, por ejemplo, está a sólo dos horas y media al noroeste de Johannesburgo en automóvil. Aquí usted puede apostar a sus anchas; todas las nacionalidades pueden mezclarse absolutamente sin ninguna restricción; coristas con los pechos descubiertos entretienen a los espectadores con los ojos desorbitados; y, pasillos espejeados conducen a los juegos de la ruleta y a las mesas de naipes.

¿Contra la ley? ¡Por supuesto que no! Porque Sun City está en el independiente país de Bophuthatswana. Allí no se necesitan pasaportes y no se pasa por aduanas, pero sin embargo sigue siendo una nación soberana. La autopista conduce justo a través de un polvoriento desierto y cada fin de semana un sinnúmero de miles de autos se encuentran defensa con defensa hacia Sun City. En el instante en que las llantas de sus autobuses o coches cruzan la línea limítrofe, pueden revelarse en una orgía sin cárceles barrotadas o sin temor de ley alguna.

Susan Goodman escribió un artículo humorístico titulado Leyes de la chapucería en la revista Friends Magazine de marzo de 1983. He aquí algunas leyes que algunas comunidades han aprobado.



En Quitman, Georgia, es contra la ley el que una gallina atraviese la carretera.



En Kirkland, Illinois, es contra la ley que las abejas vuelen sobre el poblado.



En Baltimore es un crimen maltratar una ostra.



En Topeka es contra la ley acosar ardillas.



Una ley en Colorado le da derecho a los perros a dar una mordida.



En Paulding, Ohio, un oficial de policía tiene el derecho de regresarle la mordida al perro.



En Kentucky es contra la ley dispararle a las palomas en la temporada de reproducción.



California tiene una ley que prohíbe a los automovilistas dispararle a cualquier animal desde sus coches excepto a una ballena.



En Gary, Indiana, es ilegal asistir al teatro en las cuatro primeras horas de haber comido ajo.



En los cuatro primeros meses del año es ilegal fotografiar a los conejos en Wyoming.



El distrito de Pine Island, Minnesota requiere que un hombre se incline su sombrero al estar pasando las vacas.



En Washington, D.C., es ilegal perforarles la nariz a los toros.



Por favor no crea que damos estos ejemplos para burlarnos de la Ley de Dios. La Ley fue diseñada perfectamente para hacer exactamente lo que Dios quería que hiciese. La Ley nunca tuvo el propósito de hacer justo al hombre (Gálatas 3:21); no intentaba hacer que el hombre fuese obediente (Romanos 3:19). Era para ser un ayo que nos trajese a Cristo para que pudiésemos ser justificados por la fe.



HUYA DE LA CONCUPISCENCIA



Hebreos 7:19 declara inequívocamente que nada perfeccionó la Ley, pero que sí introdujo una mejor esperanza.

Lo que era imposible para la Ley por cuanto era débil debido a la carne, Dios lo hizo a través de Jesucristo (Romanos 8:3).

Este cambio no ocurre debido a leyes externas presionándonos a ajustarnos sino por el Espíritu Santo operando desde adentro. No somos adaptados sino transformados.

Poner una oruga en un molde rígido y tratar de que se convierta en mariposa, no sólo es una horrible sino fatal experiencia para ella.

Por muchos años traté de obligar a la gente mediante amenazas de castigo a que se amoldasen a la imagen de Jesús. Si los hermanos no se comportan como Jesús, pensaba que colgarlos sobre las llamas del infierno los purgaría de sus concupiscencias. ¡Yo estaba equivocado!

Esto empezó a esclarecerse en mi mente mientras estaba dando una clase en South Bend, Indiana. Cité II Pedro 1:4 de memoria, enfatizando que cada uno de nosotros debe ser participante de la naturaleza divina.

Debió haberse reflejado una mirada irónica en mi cara cuando me disculpaba con la audiencia y les pedía que me permitiesen citar nuevamente esa Escritura para mí. Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia (II Pedro 1:4).

No son las amenazas las que nos ayudan a huir de la concupiscencia para ser participantes de la naturaleza divina...son las preciosas y grandísimas PROMESAS de Dios (II Pedro 1:4).

¿Por qué no había visto yo eso antes?

Supongamos que le ordeno a usted que no piense en un pastel de limón. Después lo describo elocuentemente en mi denunciación con su hojaldrada pasta y relleno casero. Luego lo amenazo a usted con castigarlo, aun cuando el pastel con capa de merengue de cinco centímetros de grueso apenas haya sido sacado del horno.

Tal planteamiento es contraproducente en sí. Probablemente usted ni siquiera estaba pensando en el pastel de limón hasta que lo mencioné, y entre más lo menciono más tiende usted a pensar en él.

Pablo escribió,



...yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás (Romanos 7:7).



Supongamos nuevamente que usted va a ayunar durante cuarenta días como lo hizo Jesús. Previendo un tiempo difícil envía por ayuda al seminario. El ministro llega y el primer día predica contra los alimentos chatarra. El segundo día diserta contra lo malo de los exquisitos postres. El tercer día elabora argumentos contra el tocino de un animal inmundo, revuelto con huevos, los cuales originan un excesivo nivel de colesterol.

¿Podría sobrevivir usted los cuarenta días sin concupiscencia al llevar a cabo tal programa?

La prescripción divina incluye las promesas. Esto no quiere decir que no habrá advertencias, como nos lo señalará nuestro próximo capítulo, pero sólo son para reafirmar lo que el Espíritu Santo dijo por medio de Pedro. El nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegásemos a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.



JUSTIFICACION



En el Nuevo Testamento la palabra justificado y toda una familia de palabras relacionadas vienen de la raíz dike (Dircé). Por ejemplo:



Dikaisune -rectitud, justicia



Dikaios -recto (Gálatas 2:14), derecho (Hechos 14:10; Hebreos 12:13), justo (Mateo 20:4)



Dikaioo -justificar



Dikaioma -acto recto, acción justa



Dikaios -justamente



Dikaiosis -justificación



Se encuentra que el nombre raíz original significó institutriz o instrucción. En la mitología griega, Dike (Dircé) era la hija de Zeus e implacable enemiga de la violencia. A través de su instrucción se le permitió a la humanidad sobrevivir al aprender a vivir sin violencia.

En tiempos posteriores a Homero, Dike (Dircé) fue considerada como la diosa del castigo que perseguía a los malos. Dike y sus derivados fueron en este tiempo los gritos de batalla que llegaron a ser los conceptos básicos para el establecimiento de una comunidad. Sin la justicia prevalecía la anarquía. Cuando Pablo fue mordido por la mortal víbora, a los moradores de la isla les pareció que él ha de haber sido algún asesino cuando Dike o justicia estuvo a punto de matarlo (Hechos 28:4).

En estos términos lo resume el Dictionary of New Testament Theology (Diccionario de la Teología Novotestamentaria) (Vol. III, p. 253):



Por lo tanto, el hombre justo (dikaios) originalmente fue alguien cuyo comportamiento encajaba en la estructura de su sociedad y que cumplía equitativamente sus obligaciones hacia los dioses y hacia sus semejantes.



Creo que la mayoría de nosotros podemos apreciar el hecho de que este concepto de los griegos es notoriamente similar a lo que Jesús describió como el mensaje fundamental de las Escrituras.



Jesús dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas (Mateo 22:37-40).



El problema es que no hay justo, ni aun uno (Romanos 3:10).

La palabra hebrea para malo es ra. Viene de la raíz ra a que literalmente significa romper en pedazos.

Dado que el hombre comió del árbol que le dio el conocimiento del mal, hemos vivido en un mundo fragmentado. El hombre no tenía una buena relación con Dios, y tampoco tenía una buena relación con sus semejantes.

Después de cuatro mil frustrantes años el hombre no había podido estar más cerca de la vida armoniosa que cuando fue echado fuera del Edén (Génesis 3:24).



JUSTICIA ATRIBUIDA



La palabra griega traducida como atribuida o imputada es logizomai. Significa contar o tomar en cuenta.

Abraham no era justo. Su conducta hacia su esposa al darla al faraón, por ejemplo, fue cobarde y repugnante (Génesis 12:10-20; 20). Abraham no era justo, pero Dios lo contó como justo porque él creyó (Romanos 4:3). Abraham fue el recibidor de tres grandes promesas de Dios.



1. Y haré de ti una nación grande (Génesis 12:2). Su descendencia sería como el polvo de la tierra (Génesis 13:16) y como las estrellas del cielo (Génesis 15:5, 6).



2. Heredaría Palestina -Y Jehová dijo a Abraham...Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde estás...porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre... (Génesis 13:14-15).



3. La familia de Abraham sería finalmente bendición para todas las familias de la tierra (Génesis 12:3).



Es significativo notar que Abraham murió antes de que se cumpliesen cualesquiera de estas promesas. En el momento de su muerte sólo tenía un puñado de descendientes directos. No recibió tierra en herencia, ni aun para asentar un pie (Hechos 7:5), y ni siquiera había podido bendecir el país donde habitó, sin mencionar a todas las familias de la tierra. Ilustrativo a este hecho es tanto el viaje del siervo principal de Abraham a Padan-aram por esposa para Isaac (Génesis 24) como el de Jacob (Génesis 28:1-4), sin duda alguna para evitar la corrupta influencia de los cananitas.

Aunque Abraham no recibió las promesas, las miró de lejos (Hebreos 11:13). Compartió la capacidad de Dios de llamar las cosas que no son, como si fuesen (Romanos 4:17). Estaba plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido; POR LO CUAL TAMBIEN SU FE LE FUE CONTADA (ATRIBUIDA O IMPUTADA) POR JUSTICIA (Romanos 4:21-22). Las promesas de Dios fueron contadas como una sólida demostración de lo que todavía no se ve (Hebreos 11:1). La percepción espiritual fue considerada una prueba de la realidad tan válida como la percepción física y así lo testificó Jesús: Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; Y LO VIO, y se gozó (Juan 8:56).

La historia ha reivindicado a este padre de los creyentes. Fueron unos 500 años antes que la familia de Abraham heredase la tierra que Dios había prometido...pero sí la recibieron. Fueron muchas generaciones antes que la familia de este creyente nómada se multiplicase en una gran nación...pero la promesa sí se cumplió. Casi dos milenios se sucedieron antes que apareciese la semilla para bendecir todas las familias de la tierra...mas Jesús nació...y Abraham vio ese día con los ojos de la fe casi 2,000 años antes de que ocurriese.

Es por lo tanto sumamente apropiado que Abraham sea presentado ante la humanidad como un ejemplo idóneo de todos los creyentes. El remanente fiel no tiene por qué desalentarse por datos estadísticos tenebrosos y por los profetas de catástrofes. El cristiano contempla el panorama de la historia desde la cima de la montaña de la fe. Nuestra visión trasciende las tempestuosas nubes de confusión y desesperación, y divisamos por encima del horizonte aquella ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios (Hebreos 11:10; 13). Más allá del velo del sufrimiento y la muerte vemos la jubilosa multitud (Apocalipsis 7:9-17). Por encima del redoblar de los tambores y el estruendo de la guerra escuchamos las felices voces de los redimidos de la tierra.

Abraham vio el día de Jesús y se regocijó...y si usted pertenece a Jesús, es, por lo tanto, semilla de Abraham y heredero según la promesa (Romanos 4:20-25; Gálatas 3:6-29).



DAVID



David no fue justo. Le dedicamos todo un capítulo y por lo menos hicimos notar algunos de sus pecados. Pero David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia... (Romanos 4:6-8).

El Salmo 32 usa cuatro diferentes palabras para describir la fragmentación de la relación de Dios con el hombre. Ellas son el pecado, la iniquidad, la transgresión y el engaño. Pablo citó parte de este Salmo en Romanos 4:7-8:



Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado.



A pesar de nuestro pecado, iniquidad, transgresión y engaño, todavía podemos ser bendecidos si entendemos lo que significa tener nuestros pecados cubiertos...y no imputados a nosotros.

Estos conceptos son tan básicos para los cristianos que Dios ha estado tratando de prepararnos para ellos desde el principio. Cuando Adán y Eva pecaron se dieron cuenta que estaban desnudos y trataron de cubrirse. Cualquier protección inventada por el hombre es inadecuada; por lo tanto, Dios hizo túnicas de pieles para vestir o cubrir al hombre pecaminoso. Al parecer, los primeros sacrificios de animales fueron realizados por Dios.

Este concepto de cubrimiento fue tejido en el idioma hebreo hasta el extremo de que la palabra hebrea para propiciación (expiación) es Kafar que significa cubrir.

La ley que nos condenaba y que se preservaba como testigo en contra nuestra estuvo colocada dentro del arca de Dios bajo las alas extendidas de los querubines (Hebreos 9:4-5). Los querubines, como usted recordará, fueron puestos al oriente del Huerto de Edén, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para mantener alejado al hombre de las inmediaciones del árbol de la vida.

Nos es importante experimentar el impacto de estos querubines mirando resueltamente hacia la Ley. Eran de mirada penetrante y eficiente. Sin duda alguna, el hombre nunca tendría oportunidad de comer otra vez del árbol de la vida y vivir para siempre.

¡Pero los querubines no veían la Ley! Encima de la Ley estaba una tabla de oro llamada el propiciatorio (Hebreos 9:5). Era un cubrimiento que evitaba que lo pecaminoso del hombre quedase expuesto ante la presencia de Dios.



JESUS ES NUESTRA PROPICIACION



Cuando el apóstol Juan describió la resurrección es significativo recordar que había ángeles en la tumba en el huerto. Uno estaba a la cabecera y el otro a los pies del lugar donde Jesús había sido puesto (Juan 20; Marcos 16; Lucas 24:1-12 y Mateo 28:1-10).

Estos ángeles, al igual que los querubines, parece que bajaron la vista ante Jesús. Más tarde Juan escribiría,



Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo (I Juan 2:2).



Dios había prometido comunicarse con Moisés de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines... (Exodo 25:22). Jesús es la propiciación o el propiciatorio por nuestros pecados (Romanos 3:25; I Juan 4:10). El es el Verbo o vehículo mediante el cual se comunica Dios con el hombre. El es el cubrimiento que hace posible que las criaturas pecadoras, como nosotros, aparezcamos justificados ante la presencia del Dios perfecto.

Toda nuestra justicia es como trapo de inmundicia (Isaías 64:6). Sólo cuando es cubierta por Cristo podemos atrevernos a presentarnos a la Cena de las Bodas del Cordero (II Corintios 5:19-21; Apocalipsis 19:9).

El Salmo de David no prometió bienaventuranza a aquellos que nunca pecaron, porque en tal caso nadie sería bienaventurado. El prometió que serían benditos aquellos a quienes el Señor no culpa de pecado e iniquidad (Salmo 32:2).

Nosotros cometemos los pecados y los errores, pero Dios sólo mira a Jesús. De una u otra manera esta ausencia de temor y esta bienaventurada garantía de Dios hacen posible que lleguemos a ser participantes de la naturaleza divina y huir de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia.

He aquí un poema para niños que también tiene un profundo mensaje para todos. Lo asimilé profundamente de un disco que compramos para nuestros niños hace muchos años...no conozco al autor.



MARIA TENIA UN COCHINITO



María tenía un cochinito,

tan blanco como la nieve;

como usted podrá imaginarse,

sólo cuando lo había bañado.

Pero María pasaba momentos desesperantes

para mantener limpio a ese marranito,

porque era el marrano más sucio

que alguien jamás haya visto.



Lo lavaba y lo restregaba

hasta que se retorciera y gruñera,

como si quisiese que ella supiera

que era un injusto trato.

Y luego en el verde corral

jugaría de mañana a tarde,

a menos que se hubiese escabuido

y perdido de vista.



La pobre María pensaba y se preguntaba

qué podía hacer;

luego ideó un plan,

y lo llevó a cabo;

lo llevó a un veterinario,

quien puso a dormir al marrano

y entonces el corazón le sacó...

Pero, claro, no para guardarlo.

Y entonces tomó a un corderito

y también le sacó el corazón;

y lo metió en el puerquito

antes que éste se diera cuenta.

Y el puerquito al despertar

ya no tenía más deseos

de en el lodo volverse a revolcar,

o en el fango zambullirse otra vez.



Y así, oh niñito,

también nosotros,

como el cochinito,

¡un nuevo corazón necesitamos!

¡con el viejo no la hacemos!



(anónimo)



En cierta ocasión, al citar dicho poema a un grupo de muchachos, un niño levantó su mano y dijo, señor, ¿qué le pasó al corderito?

Esta pregunta también tiene un profundo significado espiritual. Ya que el Corderito fue herido por nuestras rebeliones y molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros (Isaías 53:5-6).

La Ley verdaderamente fue nuestro ayo para dirigirnos hacia Cristo para que podamos ser justificados por la fe. Cuando creemos estas promesas, un milagro ocurre dentro de nosotros y estamos en camino a la libertad de la concupiscencia extenuante.

Casi todos hemos escuchado de matrimonios que por no poder tener hijos han tenido que adoptar uno. De alguna u otra forma han fallado sus esfuerzos por generar una nueva vida hasta dejar de preocuparse. Ya sin preocupación, sus sistemas se relajan al grado de que sí llegan a generar esa tan anhelada nueva vida.

La misma bienaventurada sorpresa aguarda a aquellos que se concentran en las grandísimas y preciosas promesas de Dios. Pueden llenar nuestras vidas tanto que de verdad podemos ser transformados a la semejanza de la naturaleza divina de Jesús.

La Ley fue un ingrediente esencial en el plan de Dios para conducirnos a la maravillosa promesa de la justificación por la fe.



PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR



1. ¿De qué manera los mandamientos no manejes, ni gustes, ni aun toques carecen de valor alguno contra los apetitos de la carne (Colosenses 2:21-23)?



2. ¿Es posible para la ley cambiar el corazón de una persona?



3. ¿De qué manera contamina lo que sale del corazón (Mateo 15:18)?



4. ¿Cuál es la diferencia entre adaptación y transformación (Romanos 12:2)?



5. ¿Cómo es que los mandamientos estimulan a la concupiscencia (Romanos 7:7)?



6. ¿Cómo nos ayudan a huir de la concupiscencia las promesas (II Pedro 1:4)?



7. ¿Cuál es la diferencia entre justicia y justicia atribuida?



8. ¿Existe algún pecado sumamente grave que Dios no perdone (Salmo 103:3)?



9. ¿Cómo llega a ser Jesús un cubrimiento para nuestros pecados?



10. ¿Cuánta condenación hay en Cristo (Romanos 8:1)?







XIII

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¡CUIDADO!



Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas (Hechos 13:40).





Nadie puede dudar o negar que Pablo defendió la causa de la justificación por la fe. Tiene mucho que decir acerca de la salvación por gracia, y del amor y la misericordia de Dios.

En consecuencia, algunos podrían sorprenderse de encontrar los sermones y escritos de Pablo repletos de advertencias contra aquellos que rechazaban la gracia de Dios y pisoteaban la sangre del pacto (Hebreos 10:26-29).

El pasaje de Hechos 13:40 es parte de un sermón que Pablo predicó en Antioquía de Pisidia. Ese mensaje sobre la gracia y el amor fue concluido con una severa advertencia -¡Mirad! (Hechos 13:40-41).

La cita que Pablo usó es Habacuc 1:5. Indicaba que Dios iba a hacer algo a Israel que no lo creerían aun cuando alguien se los contase.

Dios determinó levantar a los caldeos, nación cruel y presurosa, para castigar al pueblo de Israel.

Los caldeos eran formidables y terribles. Sus caballos eran más ligeros que leopardos y más feroces que lobos nocturnos. Sus jinetes vendrían de lejos como águilas que se apresuran a devorar. Los que pueden imaginarse a un voraz como el leopardo, el lobo o un águila despedazando a su presa, tendrán un agudo discernimiento del juicio que Dios habría de hacer pasar sobre su pueblo que lo rechazó.

¡Ah, sí!, dice usted. Eso es del Antiguo Testamento. ¡Indudablemente Dios nunca haría algo semejante ahora! ¡Cuán errado está! Este es el MERO punto de la advertencia de Pablo. Los ejemplos de la ira de Dios en tiempos antiguos son usados como herramientas de enseñanza para conducirnos a Cristo para que podamos ser justificados por fe (I Corintios 10:6-11; Gálatas 3:23-27).

El escritor de Hebreos llegó tan lejos al decir,



El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? (Hebreos 10:28-29).



Antes de la creación existía sólo Dios. No había nadie que se rebelase o que de algún modo desafiase su soberanía.

Con la creación también vino la rebelión. El hombre no fue hecho un robot sin capacidad de determinar el curso de su propio destino. Fue creado a la imagen misma de Dios. Tenía el derecho de burlarse de la Deidad e intentar hacerse el centro del universo en lugar de Dios.

Las Escrituras enseñan que Dios será nuevamente todo en todos (I Corintios 15:28). Algún día destruirá todo vestigio de rebelión y una vez más ser todo en todos.

El juicio ya viene, mientras tanto Dios sabe cómo librar de tentación a los piadosos y reservar a los injustos para el castigo. Lo demostró cuando destruyó al mundo antiguo y salvó a Noé con su familia. De nuevo lo demostró cuando destruyó las ciudades de Sodoma y Gomorra y libró a Lot (vea II Pedro 2).

La primera vez hizo perecer en agua al mundo antiguo, pero la segunda vez lo hará con fuego (II Pedro 3:5-7).



Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas (II Pedro 3:10).



¿TRAICION?



Casi puedo sentir que algunos de ustedes se sentirán defraudados con este último capítulo. Han estado intrigados por un enfoque de que Dios no es legalista, y ahora usted siente que le estamos ofreciendo más de lo mismo.

Pues esto no es así, y puedo animarle a que me tenga paciencia mientras trato de esplicárselo.

La Ley de Moisés condenó a la gente basada en sus acciones externas. No hubo forma de que los jueces pudiesen analizar o determinar la condición del corazón del hombre.

Dios, en cambio, discierne los pensamientos y las intenciones de nuestro corazón. Es por ello que se nos da a David como ejemplo de alguien cuyas iniquidades son perdonadas y cuyos pecados son cubiertos. El fue un varón conforme al corazón de Dios (Hebreos 4:12; Romanos 4:7; I Reyes 15:3-5).

En una ocasión fueron condenados Jesús y sus discípulos por comer sin lavarse las manos. Jesús tomó esta oportunidad para explicar que las cosas que le pasan externamente a uno no pueden contaminarlo. Las cosas que contaminan son las que salen de dentro.



Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. TODAS ESTAS MALDADES DE DENTRO SALEN, Y CONTAMINAN AL HOMBRE (Marcos 7:21-23; Mateo 15:1-20).



La Ley de Moisés condenaba a la gente por sus actos externos, pero el juicio final no sólo considerará los actos del cuerpo, sino también los secretos del corazón de los hombres.



LOS SECRETOS DE LOS HOMBRES



En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio (Romanos 2:16).



Cuando el pueblo de Israel acudía al tabernáculo o al templo para adorar, podía pasar por todas las mociones de la religión sin un espíritu pobre y humilde.

Isaías escribió específicamente respecto a este problema:



El que sacrifica buey es como si matase a un hombre; el que sacrifica oveja, como si degollase un perro; el que hace ofrenda, como si ofreciese sangre de cerdo; el que quema incienso, como si bendijese a un ídolo. Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones (Isaías 66:3).



El antiguo pacto envolvía lo externo. Usted podía pasar hipócritamente por todas las actividades de culto. Podía honrar a Dios con sus actos y sus labios mientras el corazón estuviese lejos de él.

Sin embargo, el nuevo pacto no es en Jerusalén, sino más bien en el corazón de todo creyente verdadero. El deshonrar a Dios en nuestro corazón es el crimen más grande que podemos cometer.

Ananías y Safira nos proveen un buen ejemplo de un corazón corrupto. En lo EXTERNO no hicieron nada ofensivo, pero sus corazones no ERAN rectos para con Dios. Observe la forma en que las Escrituras enfocan la fuente de la contaminación y corrupción de ellos:



...¿por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo...? (Hechos 5:3).



...¿por qué pusiste esto en tu corazón?...(Hechos 5:4).



O considere el caso de Simón el mago:



...tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón (Hechos 8:21-22).

 

Cuando la gente de Roma rechazó la gracia de Dios, Pablo se acordó de las siguientes palabras de Isaías:



Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, y con los oídos oyeron pesadamente, y sus ojos han cerrado, para que no vean con los ojos, y oigan con los oidos, y entiendan de corazón, y se conviertan, y yo los sane (Hechos 28:27).



¡EL JUICIO FINAL DE DIOS JUZGARA LOS SECRETOS DE LOS CORAZONES DE LOS HOMBRES!





EL SERMON DEL MONTE



Antes de considerar la forma en que el sermón del monte recalca la importancia de un corazón puro, consideremos estas palabras de Jesús sobre su cumplimiento de la Ley.



No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de los mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos (Mateo 5:17-20).



El sermón del monte no fue sólo un sermón que Jesús haya pronunciado y nunca repitiese, fue representativo de la forma en que enseñó todo el tiempo.

Es, por lo tanto, apropiado que Jesús estableciese su enseñanza como cumplimiento del eterno plan de Dios, antes que cualquier doctrina herética contraria a ese plan.

Varias veces aparece la palabra cumplir en el evangelio de Mateo. He aquí algunos ejemplos anteriores en el libro, que nos ayudarán a enfocar qué quiso decir el Espíritu Santo con cumplimiento de la Ley.

El viaje de Cristo a Egipto hasta la muerte de Herodes cumplió la profecía de Oseas (Mateo 2:15). La matanza de los niños en Belén cumplió la profecía de Jeremías (Mateo 2:17). El hecho de que Jesús morase en Nazaret cumplió la profecía que él sería llamado nazareno (Mateo 2:23). El ministerio de Jesús en la frontera de Zabulón y Neftalí cumplió la profecía de Isaías (Mateo 4:14).

Entonces se nos informa que Jesús no vino para abrogar la ley, sino para cumplirla.

La Ley del Señor es perfecta. Lo cierto es que no tenemos derecho o razón de criticar la ley de Dios.

También las profecías de Dios son perfectas. No tenemos derecho de criticarlas.

Pero la Ley y las profecías permanecen incompletas si no se cumplen. En sí mismas son parciales e inadecuadas. Cuando se llenan de la plenitud de Cristo, cobran nueva belleza y significado.

El propósito de la Ley, como lo hemos declarado tan frecuentemente, fue traernos hacia Cristo para que pudiésemos ser justificados por un principio que trasciende la Ley carnal...ese trascendente principio es la ley de la fe.

Muchos de los judíos, sin embargo, se casaron con la Ley como si ella hubiese sido un fin en sí misma, en vez de un medio hacia el fin. Esto sólo puede llegar a hacerse al deformar o pervertir el propósito básico de la Ley.

Por eso Jesús tuvo singulares advertencias contra los que violasen alguno de los más pequeños mandamientos. La palabra griega traducida violar viene de luo que significa desatar o aflojar. No es una flagrante confrontación con la ley, sino más bien un holgado infringimiento de la misma lo que Jesús condenó.

Los escribas y fariseos son ejemplos perfectos que deben evitarse. En lugar de que afrontasen el total impacto de la Ley y admitiesen su total culpabilidad y destitución, aflojaron la Ley para poder vivir con ella. Estas tradiciones que ablandaron la Ley de Dios en realidad hicieron que la Palabra de Dios careciese de efecto (Marcos 7:13, etc.).

La razón por qué no acudieron a Cristo estos hombres para que pudiesen ser justificados por la fe es que habían pervertido el propósito de la Ley y habían establecido una justicia propia. En vez de ser humildes por su delito contra la Ley, se enorgullecieron y se creyeron muy justos y buenos.

Ya que los fariseos como Saulo de Tarso, se consideraban sin culpa en relación a la justicia de la Ley, no tenían por qué acudir a Cristo para que pudiesen ser justificados por la fe.

Es necesario que toda persona reconozca que está perdida, antes de sentir su necesidad de salvación. Ciertamente los seguidores de Jesús tienen que ser diferentes a los escribas y a los fariseos o nunca entrarán al reino de los cielos.

Después de establecer el hecho de que Jesucristo no vino para abrogar la Ley, sino para cumplirla, entonces hace la diferencia entre la Ley de Moisés que envolvía solamente lo externo y su Ley que abarca el corazón.

Ustedes han oído, no matarás...pero Jesús enseñó contra el enojo (Mateo 5:21, 22).

Ustedes han oído en cuanto a traer su ofrenda al altar...pero Jesús enseñó la prioridad de la buena relación (Mateo 5:23-24).

Ustedes han oído, no cometerás adulterio...pero Jesús enseñó contra el codiciar a una mujer (Mateo 5:27-28).

Hay toda una serie de contrastes entre lo que ellos habían escuchado y lo que Jesús les decía ahora.

Cada uno de estos contrastes se centra en la condición del corazón. Hay un sentido en el que soy el soberano sobre mi corazón. Siempre y cuando mantenga esta ególatra soberanía soy una lastimera víctima de una sumamente pobre administración.

La cosa más inteligente que uno puede hacer es abrir su corazón y permitir que Jesús entre. Cuando él ocupa el trono de nuestro corazón, experimentamos una transformación tan radical que se le describe en las Escrituras como nacer de nuevo.

¡Rechazar el Señorío de Jesús...es quedar condenado (Juan 3:18, 36)!



UNA INVITACION A LA GLORIA



Dios es eterno -(Deuteronomio 33:27; Salmo 90:2; Apocalipsis 4:8-10),



incorruptible -(Romanos 1:23)



e invisible -(Job 23:8-9; Juan 1:19; 5:37; Colosenses 1:15; I Timoteo 1:17)



Sin intención de empequeñecer a Dios, él es, al menos en algunos aspectos para la familia humana, una abstracción.

El hombre es el único en el mundo de las cosas creadas en tener la capacidad de pensar abstractamente. El hombre puede amar y adorar a Dios aunque éste sea invisible.

Pedro lo expresó hermosamente, ...a quien amáis sin haberle visto...(I Pedro 1:8).

James Strong en su exhaustiva concordancia asocia la palabra griega adoración con la forma en que un perro lame la mano de su dueño. El perro tiene cinco sentidos: puede ver, oir, tocar, gustar y oler. Sin embargo, no posee la capacidad de amar a su dueño a quien nunca haya visto y que no pueda observarlo físicamente.

Al igual que los cielos están muy por arriba de la tierra, así trasciende nuestro infinito Dios el mundo finito en que vivimos. Desde los más remotos momentos del registro histórico, sin embargo, Dios se ha encargado de revelarse. Ha estado tratando de comunicar su naturaleza al hombre a quien creó a su imagen.

Los padres terrenales enfrentan un problema similar mientras tienen en sus brazos a un recién nacido. El bebé, virtualmente carece de capacidad para comprender la mente de su padre aunque, en un sentido, también está procreado a la misma imagen de su padre.

Así Dios, en la infancia del mundo, tuvo al hombre en sus amorosos brazos y trató de enseñarnos su amor. Puesto que fuimos creados a su imagen, quería que entendiésemos su naturaleza y que nos desarrollásemos como hijos suyos para ser como él.

Una palabra que muy frecuentemente se emplea en ralación a la revelación del propio Dios al hombre, es la palabra gloria. Es difícil definir esta palabra porque contiene una dimensión que es abstracta o trascendente.

Por ejemplo: los hebreos salieron de Egipto al estéril desierto del Sinaí. Allí empezaron a murmurar y a quejarse de sus miserables circunstancias. En esta coyuntura el Señor prometió a Moisés que haría llover pan del cielo, y Moisés dijo a los hebreos: ...Y a la mañana veréis la gloria de Jehová...(Exodo 16:7).

Más tarde mientras Aarón hablaba a la congregación: ...miraron hacia el desierto, y he aquí la gloria de Jehová apareció en la nube (Exodo 16:10).

Es difícil describir o definir exactamente qué pasaba mientras se manifestaba la gloria de Dios a Israel. Quizá fue algo que era más fácil experimentarlo personalmente que describirlo a los demás.

La palabra hebrea que en este pasaje se traduce gloria es la palabra kabob. Proviene de la palabra kabed que significa ser pesado o importante. Esta raíz aparece 376 veces en la Biblia hebrea. Un uso literal de la palabra se encuentra en I Samuel 4:18 donde se nos informa que Elí era pesado...y otra vez en II Samuel 14:26 donde se nos dice que el cabello de Absalón pesaba.

Quizá la asociación de la raíz de esta palabra con gloria no sea totalmente diferente de nuestro propio uso de la palabra pesado en nuestro idioma natal. No sólo nos referimos a un objeto pesado sino también a una experiencia pesada. Por medio de esto comunicamos nuestra propia dificultad con la experiencia. Es pesada o importante y nos hace que requiramos toda nuestra energía mental para abordarla.

Así que la gloria de Dios estuvo presente al darse la Ley en el monte Sinaí (Exodo 24:16-18; Deuteronomio 5:24). El tabernáculo tenía que ser santificado mediante la gloria de Dios (Exodo 29:43). Cuando se erigió el tabernáculo, Moisés no podía entrar en el tabernáculo de reunión porque la gloria de Jehová lo llenaba (Exodo 40:35).

El mismo fenómeno ocurrió en la construcción del templo.



Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová (I Reyes 8:11).



La gloria de Dios apareció cuando la gente se quejó de la falta de agua (Números 20:6-8); cuando Coré, Datán y Abiram fueron destruidos (Números 16:19-35), y cuando Israel estaba en peligro debido al mal reporte traído por los espías (Números 14:10-24, 30). Todas estas fueron experiencias pesadas. Fueron manifestaciones físicas con profundas implicaciones espirituales.

Los hebreos dijeron, ¡gloria!

El versátil idioma griego es remarcablemente inexplícito en cuanto a la palabra gloria. De hecho, 25 diferentes palabras hebreas se traducen en la Septuaginta por la palabra doxa o gloria.

La palabra doxa viene de la raíz dokeo que significa parecer. En el griego secular su significado básico era opinión o suposición. El Dictionary of New Testament Theology pone especial énfasis en la impresión creada por las manifestaciones de la gloria y considera que este aspecto es esencial para nuestro entendimiento del concepto (Vol. II, p. 45).

Así, se nos deja de nuevo a la deriva con una pesada experiencia para meditar y formarse opiniones o conjeturas.

La palabra doxa se encuentra 165 veces en el Nuevo Testamento y sus derivados se usan mucho más veces.

Algunas veces utilizamos la palabra shekinah para referirnos a la presencia de Dios entre los hombres. Shekinah es un término no bíblico que viene de la palabra hebrea para morar. El uso de este término según se aplica a la presencia de Dios, surgió entre los judíos palestinos y babilónicos en oposición a la enseñanza alejandrina de que Dios estaba por encima del contacto y comunicación con lo que era humano o mundano. Se usaba en el Targum y en el Talmud para puentear el vacío entre el cielo y la tierra y fue útil para preparar el camino para aceptar al Mesías quien estaba destinado a glorificar a Dios en la tierra.

El evangelio de Juan nos informa que el Verbo residió temporalmente entre nosotros y vimos su gloria (Juan 1:1-14). Dieciocho veces se encuentra el término gloria en el evangelio de Juan y solamente 23 en Mateo, Marcos y Lucas juntos. Lo mismo que resplandecía del tabernáculo la gloria de Dios, así brilló con tal intensidad la luz de Jesús que la oscuridad no pudo apagarla (Exodo 40:34-35; Números 9:15-16; Juan 1:4-10; 3:19-22; 8:12; 9:5; 12:35-38, 46).

Hubo veces, sin embargo, cuando la luz de Jesús se podía discernir más fácilmente que otras. En sus milagros, por ejemplo, manifestó su gloria (Juan 2:11; 11:40, etc.). En la transfiguración apareció en gloria con Moisés y Elías (Lucas 9:31; II Pedro 1:16-19). Cuando Esteban fue apedreado vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba a la diestra de Dios (Hechos 7:55). Cuando Jesús se apareció a Saulo en el camino a Damasco, éste no veía a causa de la gloria de la luz (Hechos 22:11).

También se da la idea que el sufrimiento de Jesús era para entrar en su gloria (Lucas 24:26). Juan 7:39; 12:16; 13:31-33; 17:1-24 todas se refieren a la muerte de Jesús en conjunción (ligar, reunir) con la gloria. Hebreos 2:9 enseña que Jesús fue coronado de gloria y honra a causa del padecimiento de la muerte. El evangelio de la cruz proclama las riquezas de su gloria (Colosenses 1:20-27; Efesios 1:18). Pablo se gloriaba en la cruz de Cristo (Gálatas 6:14), y Apocalipsis 5:12-13 describe que el cordero que fue inmolado es digno de la gloria.

Las Escrituras hacen muchas referencias a la gloria que se asocia con los cristianos. Hay muchos aspectos de esta gloria que se experimentan mejor de lo que se describen.

Hay una vieja historia de un niño que trataba de describir la dulzura de la miel. Después de varios intentos sin éxito, finalmente ya desesperado, dijo: ¡nada más tienen que probarla ustedes mismos!

Así es con la gloria de recibir a Jesucristo como Señor. Podemos tratar de describir la gloria de su presencia en el tabernáculo o en el templo, pero no podemos conocer personalmente esa gloria hasta que abramos el aposento interno de nuestro corazón y lo invitemos a entrar.

No debe sorprendernos descubrir que los mismos términos que se usan para describir la intimidad de nuestra relación con Jesús son también los mismos que se usan en la intimidad sexual que los esposos experimentan con sus esposas.

Adán conoció a su esposa y ella concibió y dio a luz un hijo. Conocer quiere decir ser tan íntimo hasta producir una nueva vida. De veras que sí necesitamos conocer a Jesucristo como Señor.

Debido a que nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo, y la mujer es gloria del varón (I Corintios 11:7), la relación sexual nos provee una anticipación a las glorias que se experimentan en los aposentos de nuestro corazón cuando nos desposamos con Jesucristo.

Es en el contexto de la primera carta a los Corintios 6 que se nos amonesta a huir de la fornicación. Dicho comportamiento es totalmente incongruente para aquellos que han hecho de su cuerpo templo del Espíritu Santo de Dios.

Abrir la puerta de nuestro corazón no se hace por accidente, sino mediante decisión deliberada. Por favor considere con mucha oración esta invitación de Cristo.



HE AQUI, YO ESTOY A LA PUERTA Y LLAMO



Usted y yo somos criaturas que hemos sido formadas a imagen misma de Dios. Somos soberanos en nuestro propio mundito. Como un niño que padece autismo, poseemos la capacidad de encerrarnos en este mundo. Podemos apartarnos de todo y de todos los que amenazan nuestros derechos de vivir nuestra propia vida.

La Ley fue dada para señalar la confusión que nos hemos creado para que nos tornásemos a Jesús en busca de ayuda.

Nuestra reacción inicial hacia la Ley es culpar a otro por los problemas en nuestras vidas. Adán culpó a Eva; ésta culpó a la serpiente. Pero las Escrituras enseñan que una persona es tentada cuando de su propia concupiscencia es atraída y seducida (Santiago 1:14). Nuestro problema con el pecado no viene de afuera sino del interior. De dentro proceden los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los crímenes, los robos, la codicia, la maldad, el engaño, la lascivia, etc. (Mateo 12:34-37; Marcos 7:18-23).

Entonces, éste es nuestro dilema. El problema no es externo sino interno. El problema radica en mi propia voluntad. Sin embargo, por mi propia voluntad no puedo sobreponerme a mi voluntad.

La solución a este dilema es muy sencillo. Simplemente abrimos nuestro más recóndito interior y permitimos que entre un ayudante (Gálatas 3:27; Romanos 6:1-14).

¡Jesús mantiene en pie una invitación para hacer justamente eso! Note esta hermosa promesa en Apocalipsis 3:20,



He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.



Esta promesa no es sólo para aquellos que nunca han aceptado a Jesucristo como Señor, sino también para aquellos que estando ya dentro de la iglesia necesitan una mayor porción de gracia para enfrentar la severidad de este mundo de confusión y tentación.

De hecho, las palabras de Jesús en cuanto a estar a la puerta y llamar, inicialmente fueron escritas a la iglesia de Laodicea.

Una de las hermosas palabras usada en nuestra Biblia para describir al Espíritu Santo es parakletos. Se traduce como defensor o consolador pero debe entenderse que la palabra en sí, básicamente se refiere a pedir ayuda. Para significa al lado de y kaleo significa llamar.

Jesús nos recuerda que, si nosotros, siendo malos sabemos dar buenas dádivas a nuestros hijos, ¿cuánto más nuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan (Lucas 11:13)?

Literalmente, millones de testigos podrían ser llamados a testificar que nuestro maravilloso Señor hará exactamente justo lo que prometió hacer.

Precisamente la semana anterior pasé tres días con una familia que había enfrentado una gran cantidad de inusitados problemas y luchas. La esposa tiene una enfermedad incurable. Su matrimonio se estaba desplomando. No tenía seguro social. Desesperada, la joven esposa y madre, salió a una carretera solitaria a las 2:00 de la mañana y se cortó una arteria de su garganta.

Dios, quien envía a sus mensajeros para ministrar a aquellos que son herederos de la salvación, envió fuera a un oficial de la ley aquella noche para revisar las placas de los automóviles. Nunca lo había hecho antes y esperaba no tener que hacerlo otra vez, pero aquella noche fue usado por Dios para salvar una vida.

Todavía huyendo del toquido a la puerta de su corazón, ella abandonó a su esposo e hijos y se fue a la Ciudad de Kansas donde encontró trabajo en un hotel. Cuando abrió el cajón de su cómoda para guardar su ropa, se encontró con una Biblia de los Gedeones. Cayó de rodillas y por tres horas no pudo pronunciar palabra alguna.

Finalmente, abrió la puerta de su corazón. Era lo más íntimo de su ser. Hasta esa fecha había sido un territorio privado. Ahora era un revoltijo sin mucho que salvar. Pero Jesús hizo precisamente lo que prometió que haría. Como carpintero de almas, empezó un hermoso trabajo de restauración en una vida deshecha. Estoy agradecido de reportar que vínculos rotos han sido restaurados, la tristeza ha sido reemplazada por la alegría, las sombras de la incertidumbre y el desespero han dado paso a los rayos de un día brillante y a la esperanza de eternas mañanas gloriosas.

Es importante que usted sepa que el amoroso Salvador está parado en el umbral y toca a la puerta de su corazón. Hasta que usted abra y lo deje entrar, toda actividad estará plagada del hedor a muerte y las advertencias de las Escrituras colgarán de su cuello como albatros.



Mirad, pues, que no venga sobre vosotros lo que está dicho en los profetas (Hechos 13:40).



De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe (Gálatas 3:24).



PREGUNTAS PARA REFLEXIONAR



1. ¿Cómo puede Dios ser un Dios de amor y también fuego consumidor?



2. ¿Qué función tienen las advertencias en los sermones evangelísticos?



3. ¿Cómo podía decir Pablo que era irreprensible en cuanto a la justicia que es en la Ley (Filipenses 3:6)?



4. ¿Habrá habido algún ser humano común y corriente que haya guardado completamente toda la Ley en su vida?



5. El antiguo pacto fue escrito en piedra y guardado en un tabernáculo terrenal. ¿Dónde se encuentra el nuevo pacto (Hebreos 8:10-13)?



6. Defina gloria en sus propias palabras.



7. ¿Qué asociación hay entre matrimonio y conversión?



8. ¿Cómo pueden llegar a ser templos del Espíritu Santo nuestros cuerpos?



9. ¿Puedo sobreponerme a mi voluntad por mí mismo? ¡Discútase!



10. ¿Habrá personas que se rehúsen a que Jesús gobierne su corazón? ¿Por qué motivo lo harían así?